Opinión

Dr. Wilson César Cueva Román

Gonzalo Escobar Villavicencio

gonzalo_escobar7@hotmail.com

Leonardo Escobar Bravo

leonardoescobarb@hotmail.com

Llamaron mi atención algunas respuestas a ciertos artículos; específicamente los que dedico a trazar la trayectoria de nuestros mejores ciudadanos. Los comentarios hechos por unos lectores decían que, en un inicio, pensaron se trataba de un homenaje póstumo a alguien que ellos admiraban o querían. Se aliviaron al descubrir que se trataba de la celebración a los logros de alguien aún vivo. Y la verdad es que suele esperarse hasta que uno esté en ataúd para honrar las virtudes y mostrar el amor en forma de melancolía. Una vez más, tengo la intención muy clara de celebrar en vida a un hombre sublime.

Quiero mostrar los logros que el Dr. Wilson Cueva Román ha acumulado en vida, pero son tantos que espero no comprometer el retratar su lado humano por el profesional, ambos profundamente fundidos; esto, justamente, lo que convierte a este Doctor en un paragón insigne del médico, científico y humanista.

En su juventud, durante un viaje a Nueva York, Wilson pasó por una librería en la que adquirió un ensayo que discurría sobre una enfermedad recientemente descubierta, rara, inusual. Tenía poco de haberse graduado como médico-cirujano, el 18 de diciembre de 1964 en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad de Guayaquil, y aspiraba a especializarse en Psiquiatría, en España. Había solicitado un préstamo, tramitado beca, gestionado todo cuanto podía para lograr la meta de estudiar en el extranjero, pero fue rechazado pues el hijo de un político ocupaba el cupo con una beca colegial en Europa.

Convencido de su propósito, se lanzó al viaje, llegando a Madrid con unos pocos billetes en el bolsillo y un plan improvisado de ganarse su admisión a la Universidad Complutense de Madrid. Se acercó a la clase del célebre psiquiatra Juan José López Ibor, hoy recordado como uno de los más importantes médicos del siglo XX. El maestro daba su clase, y aunque intento disuadir al joven extranjero de que no podía admitirlo, pues no había cupo y el semestre había empezado, permitió que se quedase como visitante en la clase. La lección trató sobre una enfermedad poco conocida, rara, inusual, una que ningún presente había repasado, salvo por el visitante de Ecuador, el único que supo contestar las preguntas hechas por el catedrático.

En esa ocasión Wilson se ganó la admiración y el interés de quien se convertiría en su mentor más importante. El Dr. López Ibor, fascinado por el talento del joven ecuatoriano, consiguió ingresarlo a la universidad y proveerlo de lo necesario para que pudiese vivir en España y fuese su alumno. Eventualmente Wilson se graduó en Psiquiatría Clínica, en la Escuela Superior de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, en 1969. Luego en las especialidades de Psicoterapia y Psiquiatría Infantil, en la Clínica Psiquiátrica Universitaria Bel Air de Ginebra, Suiza, en 1970.

A la vez que su formación académica iba culminando, empezaba a desempeñarse en cargos que irían cobrando importancia con los años, entre estos fue Miembro Fundador y Presidente de la Sociedad Interamericana de Psiquiatría Social, en Madrid, mayo de 1969. Presidente de la Comisión Latinoamericana de Salud Mental por la Asociación Psiquiátrica de América Latina, La Habana, Cuba, 1977. Invitado por el Departamento de Estado de los Estados Unidos para participar en la elaboración del Programa de Uso Indebido de Drogas, Washington D.C., 1979. Secretario Regional de la Asociación Psiquiátrica de América Latina (APAL), México, 1993. Y Primer Vocal de la Asociación Mundial de Psiquiatría Forense, Río de Janeiro, 1993. Profesor en la Universidad de Guayaquil, en la escuela de Post-Grado en Psiquiatría. Profesor en la Universidad Católica. Y cargos en el Ministerio de Salud Pública del Ecuador, entre otros.

Ha participado en diferentes programas y proyectos médicos, tanto nacionales como internacionales. Entre estos: el Convenio entre la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Católica de Guayaquil y el Centro Mexicano de Estudios en Farmacodependencia, para crear un Centro de Investigación, Estudio y Tratamiento a Pacientes Drogadictos en Guayaquil, 1974. El Proyecto de inclusión de la Salud Mental en el Plan Nacional de Desarrollo, CONADE, 1979-1984, en Quito, el cual fue aceptado. La Creación de la Dirección Nacional de Salud Mental en el Ministerio de Salud Pública, y la elaboración del Primer Plan Nacional de Salud Mental para el Ecuador, Ministerio de Salud Pública, Quito, 1980. Miembro del Comité de Redacción de la Revista Internacional del Centro Mexicano de Estudios en Farmacodependencia (CEMEF), México, 1975. Miembro del Comité de Lectura Internacional de la Revista L’Evolution Psychiatrique, Les Mureaux, Francia, 1996.

Ha publicado escritos en diversas plataformas, ya sean libros, diarios y revistas. En sus aportaciones científicas trata temas como la Farmacodependencia, la drogadicción y otros vicios, El maltrato y sus secuencias psicológicas, ética, Alzheimer, salud mental y los derechos humanos. Es autor de trabajos inéditos como Mentalidad Primitiva y Política, El Mundo Existencial del Esquizofrénico, La Rebelión de la Juventud, y propuestas como el Plan Piloto de Salud Mental para Guayaquil.

Acuerdos y Reconocimientos: Hospital Luis Vernaza, por la labor desplegada en el Plan de Desastre durante la emergencia que sufrió el país en Febrero de 1981. Acuerdo del Colegio Médico del Guayas, por impulsar la Ley de Escalafón Médico Nacional, Agosto de 1992. Acuerdo de Amnistía Internacional, Sección Ecuatoriana, por altas finalidades en favor de los Derechos Humanos, Cuenca, Mayo de 1994. Personaje del Año H. Junta de Beneficencia de Guayaquil y el Hospital Psiquiátrico “Lorenzo Ponce”, por la trascendencia que ha logrado a nivel nacional e internacional, Diciembre de 1994. El Congreso Nacional lo homenajeó por su Labor Profesional en Quito, el 20 de agosto del 2004. El Ministerio de Educación y Cultura lo condecoró al “Mérito Cultural de Primera Clase”, Quito, Agosto 18 del 2004. El Ministerio de Salud Pública de la República del Ecuador lo condecoró “Al Mérito Científico en Salud”, en Quito, noviembre del 2006. Y en 2008 fue nombrado Miembro de Honor del Club Sport EMELEC.

Por supuesto, ha sido miembro de varias organizaciones científicas, entre estas la Asociación Médica Panamericana, PAMA; la Asociación Ecuatoriana de Psiquiatría (Miembro Fundador). La Sociedad Médico-Quirúrgica del Guayas. Sociedad Ecuatoriana de Historia de la Medicina (Miembro Fundador). Fundación Para El Arte y Cultura en el Ecuador, FACEU (Vicepresidente). Casa de la Cultura Ecuatoriana. Sociedad Ecuatoriana de Escritores Médicos (Miembro Fundador). Sociedad Interamericana de Psiquiatría Social (Miembro fundador). Sociedad Española de Neuropsiquiatría. La Asociación Mundial de Psiquiatría. La World Federation for Mental Health. Y la Asociación Mundial de Psiquiatría Forense.

La lista es larguísima, lo sé, y ha quedado bien incompleta; solo unas líneas que registren algo de su trayectoria, y habría que sumar las más de 300 conferencias dictadas a los largo de su vida profesional.

A mi consideración, el Dr. Wilson Cueva Román ha acumulado décadas de existencia hasta asemejar aquella figura mítica del longevo mago y sabio, que en los peores momentos es capaz de calmar el alma y mostrar el camino a quien se ha perdido en esta vida turbulenta. Un hombre que ha vencido grande dificultades en la vida, y le ha sobrado la fuerza espiritual para conservar un carácter calmado y empático, capaz de sanar la locura y la tristeza. Hoy, su mente sigue tan activa y lúcida como siempre, padre y abuelo orgulloso, y amigo inquebrantable.

“El buen médico trata la enfermedad; el gran médico trata al paciente que tiene la enfermedad.”-William Osler.

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