Ciencia

a�?Dos por unoa�� frente a la obesidad: el ejercicio intenso reduce el apetito

Infinidad de estudios han demostrado que tanto el sobrepeso como, sobre todo, la obesidad, aumentan el riesgo de padecer enfermedades muy graves y potencialmente mortales, caso muy especialmente de las cardiovasculares y de distintos tipos de cA?ncer. De ahA� que, para disfrutar de una vida larga y saludable, debamos perder los kilos de mA?s. Y para ello, nada mejor que hacer ejercicio y ponerse a dieta. Sin embargo, es posible que no sea necesario pasar demasiadas penurias alimenticias. Y es queA�cuando este ejercicio es vigoroso, nuestro apetito se reduce, por lo que comemos menos. Y ahora, investigadores de laA�Facultad de Medicina Albert EinsteinA�en Nueva York (EE.UU.) han descubierto la razA?n para este a�?dos por unoa�� frente a la obesidad.

Como explica Young-Hwan, director de esta investigaciA?n publicada en la revista A�PLOS BiologyA�, A�nuestros resultados refuerzan la hipA?tesis de que las cA�lulas del nA?cleo arcuato del hipotA?lamo tienen la capacidad no solo de responder a las hormonas y los nutrientes, sino tambiA�n a la temperatura. AsA�, creemos que estas cA�lulas juegan un papel en la supresiA?n de ingesta de alimentos en respuesta al ejercicioA�.

Efecto anorexA�geno

Hace ya tiempo que se conoce que, entre otros muchos beneficios, el ejercicio vigoroso suprime el apetito a largo plazo. Un efecto de la actividad fA�sica intensa que lleva mucho tiempo intrigando a los investigadores. Y es que los mecanismos fisiolA?gicos que se encuentran detrA?s de esta asociaciA?n aA?n no han podido ser revelados.

En este contexto, se cree que el hipotA?lamo, esto es, la regiA?n cerebral que recibe muchos tipos diferentes de seA�ales de todo el cuerpo a��entre otras, las hormonas, los nutrientes y la temperaturaa�� para producir una respuesta homeostA?tica como serA�a el comer o la evitaciA?n de alimentos, podrA�a jugar un papel muy importante en esta supresiA?n de la ingesta inducida por el ejercicio. Un efecto que, mA?s concretamente,A�estarA�a mediado por el nA?cleo arcuato o infundibular del hipotA?lamo, que entre otras funciones participa en la regulaciA?n de la saciedad.

Calentar el hipotA?lamo

En el estudio, los autores utilizaron un modelo animal a��ratonesa�� al que atiborraron de capsaicina, que no es sino el a�?principio activoa�� de las guindillas. Y lo que vieron es que la capsaicina activA? el receptor similar a TRPV1 de las neuronas del nA?cleo arcuato, lo que provocA? que los animales redujeran, y mucho, su ingesta de comida durante mA?s de 12 horas.

Pero aA?n hay mA?s. En el siguiente experimento, los autores sometieron a los animales a un ejercicio intenso durante 40 minutos. Y en este caso, observaron un incremento de la temperatura del nA?cleo arcuato durante los primeros 20 minutos de ejercicio, asA� como que esta temperatura permaneciA? elevada durante mA?s de una hora. A?Y quA� pasA?? Pues queA�los ratones redujeron en mA?s de la mitad y de forma totalmente espontA?nea su ingesta de alimentos.

En definitiva,A�el ejercicio sube la temperatura del hipotA?lamo y provoca que comamos menos. Una respuesta que, como concluye Young-Hwan, A�puede ser prevenida mediante el bloqueo del receptor similar a TRPV1 con un antagonista quA�mico o previniendo su expresiA?n genA�ticaA�.

(ABC)*