Opinión

Dos merecidos homenajes

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Estuve fuera del país y no pude estar presente en una jornada que para la historia de nuestra hípica era realmente importante, de estricta justicia, la exaltación con sendas carreras clásicas de dos distinguidos miembros de nuestro turf, dueños de un exquisito palmarés, propio de grandes señores. Diego Aguirre, Mc. Dermott y Carlos Illingworth Vernaza.

El primero, miembro de la familia más identificada con la actividad en la centenaria historia de nuestra hípica, aporto desde muy joven como dueño de caballos luciendo los colores de “La Cuadrilla” y luego de la antigua cuadra “Bucanero”, fundado por su señor padre Juan X. Aguirre Avilés que destacara en las primeras temporadas del “Santa Cecilia” y activará luego en los mejores años de “La Rinconada” en Venezuela.

Diego Aguirre fue parte importante en más de una ocasión de la Comisión de Carreras y destacó en la Presidencia de la Asociación de Propietarios y Criadores de Caballos contribuyendo de manera decisiva en la construcción de la Casa Club del Hipódromo.

Su sencillez, carácter alegre y nobleza de alma motivaron de manera importante a sus pares para la formación de una verdadera familia hípica que contribuyó al progreso del turf ecuatoriano.

El segundo propietario del stud “Cayitos” fue factor fundamental en el lustro de oro de la hípica de Buijo, presidiendo un Directorio que impulsó de manera determinante el espectáculo entregando durante cinco temporadas carteleras de altísimo nivel con jornadas imposibles de olvidar en las que tuvo lugar, entre otros, los primeros internacionales, la Copa América en Buijo, la presentación de las JOCKETAS PERUANAS Soledad Rosas y Mercedes Carlos y una serie de carreras clásicas con premios importantes merced al aporte Sponsors que entendieron la importancia de una hípica bien presentada.

Es de justicia señalar que su sapiensa y serenidad coadyuvó en buena parte a salvar momento críticos como la cruda estación invernal que arrasó con el Puente de La Sequilla y una epidemia gripal que pudo ser controlada y no castigó el activo caballar como en otros países.

Finalmente, dejamos de lado a personas e instituciones que jamás aportaron nada a la hípica ecuatoriana y celebramos a quienes sí hicieron camino, dejando huellas y se ganaron el afecto de quienes hacemos la hípica en Ecuador.

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