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Doménica Azuero: Su mejor regalo será los Juegos Olímpicos

La campeona mundial juvenil de bicicross tiene como objetivo máximo alcanzar el cupo a los Juegos Olímpicos.

GUAYAQUIL. Cambiar el modelaje y ballet por el bicicross fue una decisión de la que hasta hoy no se arrepiente Doménica Azuero. A sus 18 años tiene un currículum deportivo con todos los componentes para cumplir a corto o mediano plazo uno de sus máximos sueños: una medalla olímpica.

La campeona el próximo año dará el gran salto hacia la categoría élite. Frente a campeonas olímpicas, mundiales, con mayor experiencia y edad, se presentará como líder del escalafón mundial juvenil de la Unión Internacional de Ciclismo (UCI), con 11 títulos panamericanos, cuatro sudamericanos, seis latinoamericanos y el título mundial juvenil que alcanzó en julio pasado.

“Es más exigente, le hace ser a uno mucho más profesional (…) En Supercross y Copas Mundo he corrido con ellas, porque se unifican categorías. Va a ser difícil conseguir los mismos éxitos, no se sabe que puede suceder pero estoy entrenando para entrar a la élite como se debe”.

Sus padres, Miguel Azuero y María del Carmen Constanzio, son sus principales pilares. “Ellos estuvieron allí, en el momento justo para corregirme, guiarme y decirme que no me rinda, que me levante y siga luchando no solo por una medalla, un trofeo o un podio sino por encontrar la felicidad, el tesoro más grande que puede lograr una persona”, mencionó en su discurso previo a la presentación oficial del calendario de competencias que cumplirá en el 2015.

Próxima a graduarse en la Unidad Educativa Santana dejó entre paréntesis sus estudios universitarios porque “si quiero llegar a unas Olimpiadas tendría que concentrarme de lleno para Río de Janeiro 2016”. Sin embargo, mantiene latente el sueño de profesionalizarse en psicología deportiva, administración de empresas e ingeniería de alimentos.

Para Azuero, Ecuador no solo necesita un equipo para luchar mejor por el cupo a los Juegos Olímpicos sino a una persona que guíe al grupo hacia las competencias que tendrían que asistir para conseguir la mayor cantidad de puntos. Luchar con uno o dos deportistas no es suficiente, dijo aunque se comprometió a dar su mejor esfuerzo por estar en el selecto grupo de los olímpicos.

“No quiero prometer algo que vaya más allá de mis posibilidades como ser humano que tienen tantas limitaciones. Lo único que si les aseguro es que en cada práctica, en cada carrera dentro y fuera del país dejaré hasta mi vida para que el nombre del Ecuador trascienda fronteras y su bandera flamee en lo más alto”.

La primera competencia, de las casi 24 que tiene pactadas durante el año, será el 10 de Enero en Ecuador. Por WhatsApp, Facebook y hasta por correo electrónico recibe el plan de entrenamiento de Thomas Alliere, profesional de la UCI, en Suiza. “Tenemos carreras seguidas pero confío en mi entrenador. Sabe cómo manejarme, me especifica todo, las horas de descanso incluso la hora de dormir”.

En la pista, las curvas y los saltos son su especialidad aunque al principio le dieron tristezas y llanto. “En una carrera de supercross, en Argentina, tuve una caída pero aprendí mucho, me conocí más. Me di cuenta que podía hacer cosas de las que nunca me había imaginado. Había un salto que era muy grande (12 metros de largo; 4 a 5 metros de alto) y varias mujeres no lo saltaban y yo salté en medio de dos chicas, nos topamos y nos caímos. Después empecé a correr sin miedo. Fue algo que me hizo cambiar la forma de pensar, de ver saltos grandes y lanzarme”. Hoy considera que le falta explotar su fuerza y potencia para un mejor rendimiento. (El Mercurio/La Nación)