Opinión

El dolor de la muerte (2)

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

EN CHILE, CARLOS RIVERA Y NUESTRO AMIGO JAVIER   NIÑO

En el Turf chileno es igualmente extensa la lista de jinetes accidentados graves, que trajeron consecuencias fatales, tal vez el más recordado fue el de CARLOS RIVERA, IDOLO MAXIMO de la afición araucana, cuyo sepelio sentó poco menos un record de acompañantes, decenas de miles de aficionados a carreras que quisieron estar junto a su ídolo hasta el momento mismo de su sepultura.  También RAUL MADARIAGA, víctima de un accidente para muchos premeditado, al ser cerrado por todo el grupo, de afuera y de adentro, que mereció una larga investigación.

Todos ellos rodaron y su vida quedó  apostada a una fracción de segundos como en un trágico final de Bandera Verde.  Tenían el mismo amor por la vida y por la profesión de otros jinetes que en iguales circunstancias se salvaron.  Pero la fatalidad no admite preguntas ni ofrece respuestas.

Otro grande de la fusta, JAVIER NIÑO HERNANDEZ, que dejó en los aficionados de Buijo una inmejorable imagen como profesional de la fusta y mejor persona, encontró la muerte en el país de la Estrella Solitaria, nacido en el vecino Colombia vino a Ecuador tras el cierre de HIPOANDES, promediando el año 1987, y luego viajó a Chile donde sobresalió en los cuatros hipódromos grandes, “Mediocamino” de Concepción, “Sporting” de Viña del Mar, “Club Hípico” y el “Chile”,  donde perdieron la vida al quebrarse la yegua Magmada promediando la recta final.

Tras ser intervenido quirúrgicamente en cinco ocasiones por fractura de cráneo. Falleció a los dos días llenando de dolor a una afición que lo tuvo entre sus preferidos por la bondad de su monta y correcto proceder.   Quedó en la afición chilena el recuerdo de haberlo visto aparecer en el podio de ganadores en 565 ocasiones.

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