Opinión

Docente, música y artesana

La maestra isleña que hace instrumentos musicales con su propio cañaveral de bambú

Tiene 39 años. Usa sus creaciones en clases, talleres, muestras y eventos.

Muchas horas de investigación, numerosos intentos y, sobre todo, paciencia. De todo eso requirió Belén Fernández (39) para aprender sobre las propiedades y el cuidado del bambú. Es que, interesada por su sonoridad, la docente de Tigre comenzó a utilizar el material para crear instrumentos musicales. “Un día corté un pedazo, me puse a jugar con una sierrita y construí un güiro.

Me di cuenta de la nobleza del material y empecé a averiguar cómo trabajarlo, qué instrumentos podía crear y leer sobre culturas que tengan un acercamiento al bambú”, cuenta la vecina isleña que adquiere el material cosechando su propio cañaveral. “Se debe tener en cuenta la madurez, porque si lo cortás antes es posible que no sea tan sonoro, se raje y no dure tanto tiempo. Además depende de la especie, hay que dejarlas estacionar bastante o usar un soplete para sacarle resina”.

Tras años de dar clases de música notó que no había una gran variedad de instrumentos sino que siempre se caía en los mismos y había dificultad para encontrar algunos de tipo didáctico. “Comencé, entonces, haciendo los instrumentos para poder usarlos en mis clases. A partir de esa inquietud se formó el grupo “Suflaifla”, donde combinamos la didáctica de la música usando instrumentos artesanales de bambú”, detalla sobre el proyecto que ya lleva 12 años de actividad entre talleres, muestras y eventos.

Además de los dispositivos musicales, creó juegos que buscan otros estímulos además de los sonoros. “Las ideas surgen de distinta forma. Por ejemplo, hicimos un cuadro sensorial que surgió a partir de la idea de crear algo más grande que un instrumento y que además pueda ser tocado por varias personas a la vez. Hay mucho de prueba, dibujar diseños posibles e ir sumando cosas que se nos ocurren.

Otra propuesta que tuvo mucho éxito es una especie de juego de bloques, son 7.000 piezas de bambú con formas irregulares para armar lo que uno quiera. La última vez que lo presentamos tanto grandes como chicos se engancharon y se respiraba mucha concentración”, señala.

Como referencia, Belén cuenta con los mejores críticos para testear sus creaciones. “Mis hijos de 8 y 10 años son los primeros que prueban lo que hacemos. Ahí vemos si realmente funciona, errores o qué podemos mejorar. Naturalmente llevan su faceta artística y conviven con la música, pero sin presiones”, destaca.

Fuente: Diario Clarìn,Emprendedores.