Economía

Doce países del Pacífico acuerdan crear la mayor zona de libre comercio del mundo

El Acuerdo Estratégico Transpacífico de Asociación Económica (TPP) tiene como meta marcar las reglas del comercio e inversiones del siglo XXI y presionar a China, ajena al pacto, a seguir esas reglas.

GUAYAQUIL. Los países asiáticos participantes en el Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP) celebraron hoy el consenso recién alcanzado para la firma de un pacto que refuerza el papel comercial de la región pero que de momento deja fuera a China como a Ecuador.

Al respecto, EE. UU. pretende fijar las normas de comercio para el 95 % de sus consumidores que se encuentra fuera de sus fronteras, sin la influencia del gigante asiático. Así lo afirmó Barack Obama, presidente de EE. UU., tras anunciarse en Atlanta el buen término del acuerdo.

El texto deberá ser aprobado por el Congreso de EE. UU., en un contexto impredecible a un año de las elecciones presidenciales. Aquello no impide que empresarios de Ecuador se lamenten por la ausencia del país en tal alianza de comercio.

“Ecuador se está quedando fuera de un pacto muy colaborativo. Nos daría acceso preferencial a EE. UU. que es nuestro principal socio comercial”, señala Daniel Legarda, vicepresidente de la Federación Ecuatoriana de Exportadores (Fedexpor) ante esta situación, recordando que la presencia de Perú o Chile dentro de este acuerdo deja al país en una desventaja a nivel de competencia.

De igual manera, manifiesta el presidente de la Cámara de Comercio de Guayaquil, Pablo Arosemena, quien asegura que el TTP permitiría a Ecuador colocar más productos en el exterior y recibir otros de calidad y baratos. “Es una estrategia idónea para un país dolarizado como Ecuador que debe fomentar las exportaciones y el comercio. Este sector genera prosperidad y empleo y es uno de los más golpeados por la crisis externa y las medidas internas como las salvaguardias”, afirmó.

Cabe recalcar que los cinco Estados asiáticos (Japón, Malasia, Singapur, Vietnam y Brunei) acordaron el lunes con otros cinco americanos (EEUU, Canadá, México, Perú y Chile) y dos oceánicos (Australia y Nueva Zelanda) crear una zona libre de aranceles que representa alrededor del 40 por ciento del PIB mundial.

Pese a que aún debe ser refrendado en los 12 países, el tratado comercial multilateral más ambicioso trazado hasta la fecha se antoja como la mejor fórmula para revitalizar de manera sustancial a lo largo de los próximos años un músculo exportador asiático que en los últimos tiempos ha dado señales de debilitamiento.

En Japón, tercera economía mundial y actor principal en las negociaciones junto a Estados Unidos, el sector automotriz recibió con entusiasmo un pacto que resulta muy ventajoso para los coches y autopartes niponas.

El primer ministro japonés, Shinzo Abe, consideró que el acuerdo invita a dejar atrás la “mentalidad introspectiva” de los últimas dos décadas y a mirar hacia el exterior con una “mentalidad valiente e innovadora”.

En el archipiélago solo el sector agrícola, tradicionalmente muy blindado, parece estar descontento por las concesiones a la entrada de productos foráneos, hasta el punto de que un millar de japoneses ligados al campo se han personado en una demanda colectiva -con pocas posibilidades de prosperar- contra el Gobierno por considerar el TPP “inconstitucional”.

Precisamente la apertura de mercados domésticos que acompaña al tratado constituye un buen catalizador para que Abe active algunas de las ansiadas reformas estructurales prometidas en su programa económico, bautizado como “Abenomics”, de cara a reavivar, por ejemplo, la productividad menguante del sector servicios nipón.

Por su parte, el Ejecutivo malasio consideró que el pacto potenciará sus exportaciones y hará al país “más competitivo en terrenos como la electrónica o la producción de aceite de palma”, mientras que Singapur estimó que “potenciará las inversiones y hará frente a los nuevos desafíos” del comercio transfronterizo.

Mientras que para Chile, otro de los países de la región incluido en el TPP, “este es un momento muy importante, ha sido una negociación en la que nuestros representantes han actuado con firmeza y vigor para proteger nuestros intereses y el saldo es favorable”, destacó el canciller de esa nación, Heraldo Muñoz.

“Hemos resguardado todas las áreas sensibles y estamos logrando acceso a mercados muy superiores a los que tenemos en los tratados de libre comercio con los otros once socios de este acuerdo”, destacó el ministro chileno de Relaciones Exteriores.

En Perú, el tercer país de América Latina involucrado en el TPP, la Cámara de Comercio de Lima (CCL) afirmó que el acuerdo consolida los avances de la nación andina en su apertura al comercio exterior y que esto “brinda la oportunidad a productores peruanos de llegar a nuevos mercados y contribuye a la consolidación de los avances para generar trabajo y disminuir la pobreza”.

El TPP beneficiará a las pequeñas y medianas empresas (pymes) porque “promoverá su participación en los flujos comerciales que se generarán”, aseguró por su parte la gerente de Comercio Exterior de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) de Perú, Silvia Hooker.

En contraparte, quienes apoyan el acuerdo dicen que este tendrá el potencial de aumentar en miles de millones de dólares el intercambio comercial y la actividad económica en la zona del Pacífico. Los exportadores están esperanzados con la expansión comercial que promete el acuerdo, otorgándoles nuevos mercados. (VCV/EFE/La Nación)