Opinión

DIVISION

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

Una de las obras de mayor repulsión de la llamada revolución ciudadana e impulsada por el correismos y desarrollada en una década, es la DIVISION entre ecuatorianos y cuyos frutos se están cosechando en la actualidad.

La campaña planificada a través de los medios incautados, reforzada con las sabatinas y la hemorragia de insultos y ofensas que salían de la boca del dictócrata, unido al mote de pelucón como símbolo de capacidad económica o status, caló en forma tal, que nació un sentimiento de odio de clases que hoy vemos florecer en calles y plazas del país.

La década perdida fue prolija en perjuicios. No es fácil enumerarlos, pero los de mayor trascendencia son sin lugar a dudas la proliferación de la corrupción, drogadicción, abusos sexuales a menores, incremento de la violencia intrafamiliar, femicidio, sicariato, delincuencia, etc.

No hay mal que dure una década sin que un pueblo se dé cuenta. Los que gobernaron pensaron que lo podían hacer por 300 años. Se equivocaron, pero quebraron al país.

Hoy el fruto de sus engaños y raterías les está pasando la cuenta. Se tratan de cubrir entre sí y con el retintín de que están unidos en un solo bloque, la división es cada día más notoria.

La división la encontramos en los que están en la argolla desde el inicio de la década robada y los que recién entran y no logran melar porque se acabó la opulencia y latrocinio.

Con la división de los verdes entre los fanáticos-ardientes y los más ponderados, se da una suerte de paralización en lo político, cuya consecuencia económica lo veremos en la aprobación del Presupuesto del 2018 y el proyecto de Reactivación Económico enviado con calidad de urgente. A lo mejor se ponen algunos morados.

Las medidas que el gobierno dice son para impulsar la reactivación económica y cuyos mentalizadores son el equipo de Correa, el Comité Empresarial Ecuatoriano hizo conocer la profunda preocupación que las supuestas reformas traerán; preocupación que más rápido que tarde de no darse medidas que propicien la confianza, terminaran en una división cuyas consecuencias son predecibles. Lo mismo de lo mismo.

La década perdida que fomentó la división, debe ser reemplazada por la unión de todos para sacar al país de la postración. Pero esa unión debe estar promovida con leyes y resoluciones que incentiven el trabajo y la producción.

Mientras se siga cargando al pueblo de impuestos e imposiciones que fomentan el despilfarro de un Estado obeso en manos de gente poco o nada honesta, no existirá confianza, peor optimismo posible.

Se agota e tiempo, no caben más equivocaciones, peores engaños.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.