Opinión

Diversidad del descontento latinoamericano

 

Fuente: Héctor Aguilar Camín – Mèxico.

 
Se oye mucho decir que la revuelta de Chile es el fracaso final del neoliberalismo en el continente y el regreso de la marea rosa al poder, dado lo que pasó en Argentina, con el regreso del peronismo y con el fraudulento refrendo de Evo Morales en Bolivia. Pero el mapa real es muy diverso. Para empezar, las únicas dos verdaderas catástrofes económicas y políticas que hay en el continente no son herencia del neoliberalismo, sino de las tradiciones duras de nuestra izquierda.
 
 
Esas catástrofes son Cuba y Venezuela. Les sigue los pasos Nicaragua. Luego están las crisis políticas y económicas relativas que cambian la marea del continente con cada elección. Ahí también reina la diversidad. Lo que llevó a Jair Bolsonaro al poder en Brasil no fue el fracaso del neoliberalismo, sino el fracaso de los gobiernos de izquierda de Luiz Inácio Lula y de Dilma Rousseff. El fracaso de la izquierda de los Kirchner, en particular el de Cristina, fue el que llevó a Mauricio Macri al poder en Argentina.
 
 
Macri fracasó a su vez, rotundamente, como antes Fernando de la Rúa, en su intento de ajustar lo que le dejaron. Devuelve ahora el poder, con la economía llena de agujeros, a los mismos que le entregaron el país lleno de agujeros. Bolivia vive la crisis propiamente antidemocrática de un presidente que para reelegirse alteró la elección. Ecuador vivió un motín popular por un aumento torpe de precios de los combustibles, seguro combustible para el motín. Perú repite cuasi freudianamente la historia de conflicto de poderes que condujo a la dictadura de Alberto Fujimori, cuya hija Keiko, es hoy actora central, desde el Congreso, del nuevo desafío de poderes.
 
 
¿La Colombia de hoy es neoliberal o es de izquierda? ¿Uruguay está regresando de la izquierda y yendo al neoliberalismo porque puede perder el Frente Amplio? No lo creo. Quizá lo que no sirve son las etiquetas y las generalizaciones gruesas: neoliberalismo, izquierda, derecha, populismo, cambio de época, fin de época… Siempre están ahí las causas profundas de nuestras crisis: la desigualdad, el bajo crecimiento, la ilegalidad, la falta de un estado de bienestar, la violencia. Pero las diferencias son tan importantes como las similitudes.