Ciencia

Dispositivos electrónicos y el futuro de la luz

El director ejecutivo de LG display, Sang Beom Han, habla de cuál será la siguiente tecnología presente en las pantallas de nuestros dispositivos.

BERLÍN. “De cierta forma, nuestra historia es la historia de la luz: a través de ella experimentamos el mundo. Con el bombillo, la humanidad pudo trabajar más horas, ser más productiva y abrir nuevos caminos para la innovación, la ciencia y la tecnología. Es la luz la que está detrás de cosas como la fotografía y el cine, dos formas de arte que nos cambiaron la forma como vemos nuestro planeta y a nosotros mismos. ¿Qué viene ahora en el mundo de la luz?”.

La pregunta de Sang Beom Han, director ejecutivo de LG Display, trata de vislumbrar cuál será el camino de la luz para una aplicación en concreto: la siguiente generación de pantallas y displays incluidos en la amplia variedad de dispositivos que hoy forman el ecosistema digital de la humanidad.

La hipótesis del alto ejecutivo es que las pantallas son un asunto central en la forma como experimentamos el mundo, pues en últimas son la mediación entre el artefacto y el usuario: la forma como visualizamos la tecnología de cierta manera define los alcances y límites de esta.

Han hace un breve repaso por algunos de los puntos más importantes en el desarrollo de displays para hacer dos breves paradas en el CRT y el LCD, dos tecnologías que impulsaron el auge de la televisión y la computación (la primera es la visualización de los televisores grandes, aquellos que tenían cola, por decirlo de alguna forma; la segunda aún sigue haciendo parte de buena parte de los dispositivos que usamos hoy en día). La evolución de estos dos sistemas fue el LED: interpretación digital de la luz que ofrece menores consumos de energía y una luminosidad que quizá no tenía precedente.

Lo siguiente en el camino de los displays, según Han, es OLED: una aproximación hacia una luz más orgánica, algo así como una imitación de algunos organismos luminiscentes de la naturaleza. Al combinar ciertas moléculas que emiten luz (un sistema diseñado en parte por gente como el doctor Ching Tang), el resultado final, en términos de colores y contraste, es más elevado. En pocas palabras, se trata de una forma de visualización que se aproxima a los colores que percibimos naturalmente a través de nuestros ojos. Por cierto, la O en OLED significa organic (orgánico, en inglés).

Claro, una de las compañías que se encuentra desarrollando una variedad de aplicaciones que utilizan OLED es LG. IFA no sería una feria de tecnología si no hubiera un producto detrás de cada intención, de cada palabra. Pero lo cierto es que lo que Han y su equipo están en proceso de lograr puede redefinir, en efecto, la forma como interactuamos con la tecnología y, mediante ese camino, la tecnología misma, al menos en cierto nivel.

¿Qué quiere la gente de sus pantallas? ¿Qué esperan del display perfecto?: “Que sea flexible, que se vea como una obra de arte, que pueda cambiar de tamaño, que pueda integrarse en estructuras, no sólo en dispositivos”. Las respuestas provienen de una serie de encuestas practicadas por LG a personas de diferentes nacionalidades y edades.

Han muestra cómo su compañía se encuentra desarrollando pantallas de televisión llamadas Wall Paper OLED: delgadas láminas que pueden ser flexionadas hasta cierto nivel, como si se tratara de una hoja de papel que se dobla por la mitad. De estas ya hay modelos funcionales en IFA que, incluso presionando en la superficie, no pierden resolución ni riqueza de contraste. También habla de un proyecto para un display que pueda mostrar diferentes imágenes por ambas caras.

Ridley Scott es uno de los evangelistas de OLED, pues asegura que la riqueza del negro producido por esta tecnología no tiene comparación hasta hoy. “Siempre he imaginado que el espacio, la oscuridad abrumadora de este vasto lugar, se debe ver así, como el negro que despliega OLED”; Scott es el director de películas clásicas de ciencia ficción como “Blade Runner”, entre otras cintas de culto.

Palabras finales de Han: “Lo que queremos lograr con OLED está inspirado, en parte, en el trabajo de un artista de la antigüedad que, cuenta la leyenda, realizó una pintura de un árbol tan perfecta que un día algunos pájaros llegaron a posarse en ella. No aspiramos a nada menos, sino la perfección”.

Es una declaración de mercadeo, claro está. Pero la exploración de nuevas tecnologías para pantallas promete, en efecto, alterar la forma como interactuamos con la tecnología y abrir paso a nuevas formas de aparatos para la vida diaria, menos intrusivos, quizá, y más funcionales, ojalá. (Internet/La Nación)