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Dirigentes de la CONAIE cambiaron causas sociales de la organización en la lucha por cuotas de poder: Wikileaks

En abril de 2015 se realizó la primera reunión entre los sectores indígenas y sociales con representantes de la derecha ecuatoriana.

QUITO.  Cables diplomáticos revelados por Wikileaks, que fueron divulgados en el libro “Ecuador en la mira” del periodista noruego Eirik Vold, exponen cómo las cúpulas del movimiento indígena de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), sustituyeron las causas sociales y políticas por la lucha del poder y privilegios individuales.

El proceso electoral en curso en Ecuador, que derivará con las elecciones generales del 19 de febrero, evidenció el resquebrajamiento de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) y su brazo político el movimiento plurinacional Pachakutik.

Contradicciones públicas entre sus dirigentes, alineamientos con lo más rancio de la oligarquía nacional y una total desconexión con las bases del otrora influyente movimiento indígena fueron los hechos más notables en los últimos años, sobre todo en el gobierno del presidente Rafael Correa.

Sorprende este viraje del movimiento indígena cuando sus postulados coinciden, en la teoría, con los de la Revolución Ciudadana liderada por Correa: la salida de la base estadounidense de Manta (como lo hizo el Gobierno), impedir que Ecuador se involucre en el llamado Plan Colombia de EE.UU. (también), aumentar la inversión en el área social y un mayor reconocimiento a la cultura y los idiomas indígenas (lo que consta en la actual Constitución impulsada por Correa).

En vez de acercarse al gobierno que materializaba sus objetivos, los dirigentes de varias organizaciones indígenas y sociales han unido fuerzas a la derecha, que en el pasado incluso los reprimía. El ejemplo más cercano fue en las protestas que se originaron desde 2015 con varios llamamientos, que finalmente quedaron solo en amenazas, de levantamientos.

Aunque el movimiento indígena emergió como actor político con representación gremial en los años cuarenta, décadas más tarde pasó a ser determinante en la lucha por la reforma agraria y en la caída de al menos dos gobiernos, una fortaleza que se ha ido mermando producto de divisiones internas y una distancia cada vez mayor entre dirigencia y bases.

En la campaña electoral de 2006, Correa despertó la esperanza de gran parte de la población y la resistencia de otros. Muy pocos se mantuvieron indiferentes al líder que irrumpió en el escenario político con su promesa de cambios estructurales profundos. La politización abarcó a prácticamente toda la sociedad y obligó a muchas organizaciones a tomar una decisión: unirse a Correa o confrontarlo, señala Vold en su libro.

Añade que sorprendentemente, las cúpulas de las organizaciones indígenas como la Conaie y Pachakutik optaron por la confrontación, que no para hasta la actualidad.

Conversaciones secretas entre el personal de la Embajada de Estados Unidos en Quito y líderes e informantes de la Conaie y Pachakutik revelaron que la cúpula de esta última organización tomó la decisión de confrontar al Gobierno aún conscientes del daño político que esto le causaría y pese a que gran parte de sus bases apoyaba a Correa.

Este dato es verificable. En las elecciones presidenciales de 2013, el candidato autodenominado “de las izquierdas”, Alberto Acosta (exministro de Correa, posteriormente disidente del proyecto) sacó 3,26% de sufragios contra el 57,17% de Correa, que revalidó su cargo sin necesidad de un balotaje.

Un documento confidencial enviado en julio de 2006 relata cómo varios líderes confesaron su preocupación por las consecuencias de no apoyar la candidatura de Correa, de no ir en contra de sus bases. En este, el congresista Jorge Guamán le dijo a Poloff (cargo diplomático de la Embajada de EE.UU.) el 20 de julio que los (bajos) números de las encuestas de Macas no reflejaban exactamente su popularidad, pero admitió que había preocupación de un segmento grande de los indígenas que apoyarían a Correa.

También, en el libro de Vold, se hace referencia a no menos de 23 documentos diplomáticos enviados a Washington –entre 2004 y 2006- desde la Embajada en Quito donde se hace mención de la resistencia de la Conaie hacia la posibilidad de que el entonces presidente Alfredo Palacio (que asumió tras el derrocamiento de Lucio Gutiérrez) firme un Tratado de Libre Comercio con ese país. Y además de eso, la resistencia a la concesión de la empresa petrolera OXY.

Lo que nadie –o casi nadie- sabía era que ya había comenzado un proceso de acercamiento entre la cúpula de la Conaie y los representantes de Estados Unidos en Ecuador, a espaldas de las bases del movimiento. En reuniones secretas con la Embajada se estaban sentando las bases del gran viraje de la Conaie.

Un cable no clasificado llamado “Organizaciones indígenas mirando hacia adentro” revela cómo cierta parte de la cúpula de la Conaie comenzó a enfocarse cada vez en un nuevo norte: la lucha por las cuotas de poder.

El documento, que data del 14 de marzo del2006, revela que la Conaie estaba en busca de controlar varias instituciones estatales que mueven grandes presupuestos, como el Consejo de Desarrollo de las Nacionalidades y Pueblos (Codenpe) y la Dirección Nacional de Educación Intercultural Bilingüe (Dineib).

“La Conaie pidió al gobierno de EE.UU. que interviniera ante el presidente (del Ecuador) para que representantes de la Conaie (sic) regresaran a estas instituciones gubernamentales”, señala el cable.

El documento deja en claro que aunque la Conaie aún mantenía una postura contra el TLC y otros asuntos en la práctica, estas causas habían pasado a un “nivel secundario”.

La embajadora de entonces, Linda Jewell llegó a la conclusión que las manifestaciones anti TLC de la Conaie pudiera haber tenido intenciones electorales para consolidar el apoyo indígena a su candidato Luis Macas.

En otro cable, del mismo mes,  el coronel Luis Hernández, identificado como fuente militar ecuatoriana para la Embajada de Estados Unidos lanzó la idea de que Macas podría lanzarse como candidato a vicepresidente junto con Rafael Correa.

Son varias las fuentes de Estados Unidos que hablan de las supuestas aspiraciones de Macas de llegar al poder, incluso apalancándose en la popularidad de Correa. De ser cierta dicha hipótesis, la aparente negativa de Correa de aceptar a Macas como su binomio (o cualquier otro cargo) podría ser en parte la explicación del sorprendente viraje del político indígena para unirse a la oposición derechista del actual presidente ecuatoriano. (ANDES/LA NACIÓN)