Opinión

Dirigencia sindical responsable

Fuente: Lic. Roy Levell Brown / Costa Rica.

Son tantas cosas que dicen de las funciones de un gobernante de un país, entre las que podemos citar algunas: el Poder Ejecutivo, encabezado por el Presidente de la República, debe llevar a cabo la elaboración de políticas públicas que beneficien a la ciudadanía que representa. Los gobernantes llevan consigo el peso de educar, formar y conducir a un país hacia el desarrollo, son líderes que tienen el poder de decidir lo que será el futuro de la nación que representan. Para terminar, la principal función del gobierno en materia fiscal es llevar a cabo una política pública cumpliendo objetivos de estabilización, redistribución con fondos recaudados, y la asignación de funciones y recursos para asegurar la prestación de servicios. Y qué dice el pueblo: siempre está a la espera de que llegue un gobernante mejor que el anterior, o que gobierne para todos.

Eso de gobernar algunas veces no es nada fácil. Después de ocho días de huelga, el acuerdo al que llegaron las autoridades del gobierno y los representantes de los sindicatos del sector salud está sacudiendo el ambiente político. Lo que acontece en la Asamblea Legislativa es un poco complicado, pareciera que todos están contra el gobierno PAC y el PAC contra todos sus detractores. Los diputados de oposición están molestos con la Administración Alvarado por la forma como ese grupo sindical, valiéndose de ciertas artimañas, logra doblegar al gobierno, pero, a lo Macaya, dicen que fue por el bien de la población. También los empresarios están molestos con el actuar del mandatario, porque dice una cosa y hace otra. Asimismo, la Defensoría de los Habitantes levantó la voz contra del acuerdo firmado.

Esta Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas fue impulsada por el Partido Acción Ciudadana (PAC) y levantó muchas ronchas. Tal vez lo que tiene molestos a los congresistas de oposición es que, mientras ellos aprueban leyes como la reforma fiscal y la regla fiscal, que establecen las condiciones del gasto público, el Gobierno al final cede a presiones de los sindicatos del Seguro Social. Algunas personas en las calles comentan que, por la forma como se entregó, parece que Casa Presidencial maneja dos gobiernos en un país.

Se había dado a entender que la huelga del sector salud era contra la privatización de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), pero luego cambiaron el papel de la lucha por seguir gozando de millonarios pluses y privilegios salariales. No sería nada raro que haya otras agrupaciones sindicales preparando el terreno para lo mismo, sabiendo que el gobierno, de hecho, cederá a sus demandas. Así, el Poder Ejecutivo llega a demostrar debilidad ante nuevos desafíos, los Robin Hoods sindicales se apoderarán paulatinamente de nuestras instituciones públicas.

Famosa es la frase de Joseph de Maistre, quien sostuvo “que cada pueblo o nación tiene el gobierno que merece”. Un periódico muy conocido decía: “protestas contra sindicatos”, resumiendo que un grupo de ciudadanos convocó a una marcha nacional para mostrar su descontento con los sindicatos. Debemos percatarnos hasta dónde estamos llegando, pero, ya es tiempo de que el pueblo también se organice por el bien de nuestra democracia. No está bien institucionalmente que grupos sindicales y otras organizaciones afines se apoderen del país; con bloqueos, huelgas, perder citas médicas, poner el trabajo en peligro, entre otras cosas. Una dirigencia sindical responsable debería ayudar al gobierno a sacar la tarea y no aprovecharse de las circunstancias para encubrir privilegios económicos.