Opinión

DIGNIFICANDO AL LEGISLATIVO ECUATORIANO…

Por: Mario Ponce Lavalle – Quito

Hace un siglo, en la ciudad de Chicago – Illinois, se libraba una guerra muy desigual: el gran Capo de la Mafia, Al Capone y sus huestes, dominaban el tráfico ilegal del alcohol -expresamente prohibido por la Ley Seca- a su vez, apoyada en la XVIII Enmienda a la Constitución de los Estados Unidos de América.

Al incurrir en aquel ilícito negocio, los gánsteres de Capone, cometían, además, actos de defraudación al Fisco, que fue a la postre, la razón fundamental por la cual, Al Capone fue acorralado en los Tribunales de Justicia por los míticos Intocables, quienes al mando de Eliot Ness y con la Ley en la mano, enviaron a Capone por 13 largos años, a la tristemente célebre cárcel de Alcatraz, frente a las costas de San Francisco…

Los Intocables, con Ness a la cabeza, fueron un grupo de solamente 9 hombres, cuya característica fue: ¡SER INCORRUPTIBLES…!
En principio, fueron 55 agentes; luego, se auto depuraron reduciéndose a 15 y finalmente terminaron siendo solamente 9 agentes fiscales, quienes acabaron con el célebre mafioso.

En ese intento, Los Intocables expusieron continuamente su vida, pues era tal el poder y la fortuna ilícita de Al Capone, que no solo tenía a su lado un ejército de criminales corruptos, sino también, una pléyade de jueces, policías, miembros del clero, políticos, artistas y demás autoridades, literalmente “compradas”, y dentro de su rol de pagos… con el objeto de utilizarlos para burlar la Ley, mediante coartadas falsas, documentos forjados, dobles contabilidades y todo tipo de tretas adicionales…

La inmensa fortuna de Capone, parecía omnímoda, ¡capaz de comprarlo todo…! pero al final, prevaleció la Ley a manos de Jurados probos, de Ness y Los Intocables, y la sociedad pudo sanear y superar esa lacra… Los buenos ganaron, se desarticuló esta organización criminal y Al Capone, murió finalmente en Miami, algunos años después de cumplir su condena, a cuenta de una sífilis que nunca se trató médicamente…

Hoy, cien años después, existe un escenario de corrupción similar… pero a la vez, muy diferente: el alcohol de antaño, ha mutado en la droga de hoy; el Al Capone de antaño, es hoy una organización política multinacional, con varias cabezas; los cien millones de dólares de antaño, como fortuna de Capone para corromper, son hoy, cientos de miles de millones de dólares…! sustraídos de las arcas fiscales de varios países…cifras que no son sólo difíciles de escribir, sino difíciles de entender y cuantificar en la mente de un ser normal… ¿Para que, tanto dinero ?

Y parecería ser, que los criminales y defraudadores de hoy, podrían salirse con la suya… indemnes ante la Ley y la Justicia, camuflados dentro de la política de los Estados, que luego de la WWII, devinieron en crear organizaciones supranacionales, cuya razón de ser se tuerce y “moldea” muchas veces, a cargo de comunistas aliados con el crimen organizado…

Pero, los “retoños” de Eliot Ness y Los Intocables también existen… tienen otras caras y otras características… otras armas también, que no solo disparan: ¡recopilan información…! son una especie de “Big data” de actos ilícitos que “flotan” en las redes cibernéticas… ahí están y no se pierden ni caducan…Ahí están…!

Y los países, también han creado redes y colaboraciones que antes no existían, porque hoy, ¡el crimen organizado es global…! ¡Abarca al mundo entero…! compromete a Estados parias…!

Nuestro pequeño país, el Ecuador, muy pocas veces -tal vez nunca- ha sido un actor preponderante, ¡de primer nivel e impulsador de mega causas legales con tinte internacional… hasta hace pocos días atrás…!

Hoy, existe una mega causa en curso, que con la información veraz, certificada y documentada, que ha salido desde la Comisión de Fiscalización del Legislativo ecuatoriano, ha sido entregada como pieza procesal a las Fiscalías de varios países, para incorporarse a un proceso judicial histórico, que se lleva a cabo en el Estado de Florida, contra un Al Capone del siglo XXI llamado Alex Saab, pero… cuyo desenlace legal, parece que podría comprometer irremediablemente a presidentes, ex presidentes, ex Fiscales, ex legisladores y organizaciones políticas multinacionales, y quien sabe a cuántas personas y compañías más, que se han prestado para lucrar indebida e ilegalmente en la mecánica del “lavado de dinero”, tráfico de drogas y quien sabe en cuántas áreas prohibidas más, con alto riesgo de parar todos ellos, en la cárcel…!

Lo que el asambleísta Fernando Villavicencio, y sus cuatro legisladores agrupados en esta causa, más la asambleísta Ana Belén Cordero, han realizado dentro de esta VERDADERA Comisión de Fiscalización del Legislativo ecuatoriano, rescata y dignifica a este poder del Estado, tan degenerado y venido a menos en su accionar, durante los últimos años, y no se si sea desmesurado decir: que Villavicencio y su grupo sean el Eliot Ness y Los Intocables del siglo XXI, pero si no lo fueran… se parecen muchísimo a serlo…!
Esperemos a ver el desenlace del Juicio a Saab y luego hablamos de Diab…