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El difícil camino de Bradley Cooper para convertirse en director

Nunca fue el favorito. Él lo sabe, lo admite y ahora hasta se lo toma con cierto humor y una sonrisa. “En mis comienzos no conseguía papeles porque no era ‘follable”, dice de sí mismo. Pero desde aquellos comienzos han pasado casi dos décadas (su primer papel fue en Sexo en Nueva York allá por 1999) y tres nominaciones al Oscar. Cuando se pelean por él grandes directores, ahora Bradley Cooper va un paso más allá: el director, pese a todas las trabas que le ponga el camino, ahora será él.

No lo ha tenido fácil. Tampoco ahora, donde ha hecho lo que parece un triple salto mortal: se ha lanzado a la dirección nada menos que con un remake, y además de un clásico de Hollywood que ya ha sido adaptado en media docena ocasiones, Ha nacido una estrella. La ha dirigido. La ha coescrito. La protagoniza. Ha creado sus canciones. Y ha rizado la pirueta con un tirabuzón: poner a Lady Gaga(sin tintes ni maquillajes) como protagonista para encarnar a esa chica que llega a Hollywood con ansias de comerse el mundo, un papel que ya interpretaron Barbra Streisand o Judy Garland.

Cooper ha concedido una larga entrevista a la publicación W Magazine en la que habla del proceso de creación de la película (que llega a las salas españolas el 5 de octubre). En ella ha contado cómo se enamoró (artísticamente) de Lady Gaga según la vio y que tenía claro desde el principio que quería dirigir, y no sólo actuar. “Siempre he pensado que tenía en mí seis personajes y ya he hecho unos cuantos de ellos. He sido un soldado, un músico, un cocinero, un hombre desfigurado. Quiero ser un director de orquesta. Y luego, ¿quién sabe?”.

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