Ciencia

Dieta mediterránea no sólo reduce el colesterol “malo”

Cifras altas de colesterol HDL se asocian a un mejor perfil lipídico y, por tanto, a una mayor protección para el corazón.

ESPAÑA. Es sabido que seguir de manera habitual la dieta mediterránea tiene efectos cardioprotectores. Además aumenta un 10% el colesterol “bueno”. Alimentarnos con esta dieta se asocia a un mejor perfil lipídico en plasma, debido, concretamente, a que proporciona una mayor concentración de colesterol HDL (“colesterol bueno”) considerado un indicador de buena salud cardiovascular. Lo señala un artículo publicado en el último número de Revista Española de Cardiología, que pone de manifiesto la influencia directa entre hábitos alimentarios y la aparición y progresión con la enfermedad cardiovascular.

Lo ha demostrado recientemente un grupo de científicos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC) y del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, entre otros centros, que identificaron los principales patrones alimentarios de la población española actual para luego investigar su asociación con el perfil plasmático (colesterol total, colesterol HDL, colesterol LDL y triglicéridos), con el objetivo de demostrar la relación existente entre la alimentación y la post aparición de placas adiposas en las arterias (enfermedad aterosclerótica) en su etapa subclínica, es decir, antes de manifestar signos de daño vascular.

Identificaron dos perfiles de dieta claramente diferenciados: el grupo que mayoritariamente seguía un patrón de dieta mediterránea, basada en el consumo habitual de verduras, frutas, pescado, carnes blancas, frutos secos y aceite de oliva, y por otro lado el grupo con un perfil más asociado al patrón de dieta occidental, rica en carnes rojas, comida rápida, productos lácteos y derivados de cereales refinados.

Dieta mediterránea ‘versus’ dieta occidental, los investigadores evaluaron, a través de muestras de sangre, la asociación entre dieta y diversos marcadores intermedios de riesgo cardiovascular. Los datos revelaron que los participantes que siguieron una dieta más asociada a este patrón “más saludable” (mediterráneo) presentaban cifras de colesterol HDL (colesterol bueno) mayores que los participantes con mayor adhesión al patrón de dieta occidental (54,8 mg/dl vs 49,9 mg/dl).
“Estos datos muestran que entre los individuos que siguen más de cerca uno u otro patrón dietético hay una diferencia de 5mg/dL (aproximadamente un 10% de diferencia) en los niveles de colesterol HDL”, puntualiza José Luis Peñalvo, como coautor del estudio e investigador del Área de Epidemiología y Genética de Poblaciones de la Fundación Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares (CNIC).

Los resultados del estudio concuerdan con los estudios observacionales previos que también han demostrado que, en general, un mayor consumo de alimentos procesados y de origen animal, propio de las dietas más occidentales, se asocia a valores más bajos de colesterol “bueno”. Este es el caso de un consumo elevado de alimentos con azúcares añadidos e hidratos de carbono refinados. (Internet/ La Nación)