Opinión

Diamante sin disfrutar

Claudio Campos

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@claudioncampos

El tren que unía González Catán con Laferrere estaba demorado porque se había dañado una barrera y eso permitió que Jacinto no pierda el convoy de las 06:45am para dirigirse a los entrenamientos de su categoría. Peinado con gel y bien vestido soporto parado más de una hora apretujado por la cantidad de personas que viajaban para iniciar sus labores en la Capital Federal. Ese día estaba previsto un amistoso contra El Porvenir, club tradicional del barrio de Gerli a pocos minutos de Lanús que participaba en el torneo de Primera B metropolitano, y que deseaba ver jugadores jóvenes para incorporar a préstamo. Tito como era conocido en San Lorenzo de Almagro era un delantero por fuera con velocidad, regate y muy certero a la hora de definir.

Aquella mañana a pesar de tener 17 años de edad y jugar contra profesionales puso todo su caudal de recursos y realmente fue imparable, a tal punto que la defensa contraria cambio dos veces de marcador para intentar frenar las constantes arremetidas de ese diamante en bruto, situaciones que fueron en vano. Una vez finalizado al compromiso el DT del equipo del ascenso se acercó al coordinador de inferiores y preguntó por el muchacho tímidamente pensando que la respuesta sería otra, pero se sorprendió al escuchar, si tiene intenciones de llevarlo lo hablamos con el presidente y seguro lo presta. Osvaldo “Baby” Cortez inmediatamente hablo con sus dirigentes y solicitó busquen al jugador insistiendo a tal punto que la negociación se dio casi de inmediato porque el jovencito del conurbano bonaerense firmo su transferencia a los pocos días y paso a las órdenes de su nuevo entrenador.

Tito fue figura en El Porvenir, se consagró Campeón y también tuvo un gran recorrido en clubes del ascenso argentino dónde es recordado con cariño y admiración. Pero por esas cosas de la vida nunca pudo regresar a un equipo de la máxima categoría del torneo argentino, él seguramente sabía que estaba para cosas mayores pero el que realmente perdió de ver y disfrutar un jugador distinto fue el fútbol y sus aficionados. Los intereses personales y económicos que rondan en los grandes clubes desperdician joyas como lo fue Jacinto “Tito” Coronel, con el que tuve el honor de compartir una cancha y tirar varias paredes dentro del área grande aparte de ostentar de su hermosa amistad.

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