Opinión

Día de la Tierra

Verónica Gallardo C.

veronicagallardo.chi@gmail.com

«Las grandes decisiones que tenemos por delante no corresponden solo a los legisladores y los dirigentes mundiales. Hoy, en este Día de la Madre Tierra, hago un llamamiento para que todos nosotros seamos conscientes de las consecuencias que tienen nuestras decisiones sobre el planeta y lo que supondrán para las generaciones futuras.»

Mensaje del Secretario General, Ban Ki-moon

El pasado 22 de Abril se celebró el Día Internacional de la Madre Tierra y según las Naciones Unidas, la meta fundamental de este año es la de trabajar para contrarrestar el inminente cambio climático, el cual se ha vivido como un problema lejano; sin embargo afecta diariamente las vidas de personas alrededor del mundo. En definitiva, necesitamos experimentar un cambio profundo. ¿Suena complicado, no?

Este cambio profundo, es un cambio que para muchos puede parecer una meta muy distante. El deterioro físico de nuestro planeta parecería imposible de revertir. Cambios tan grandes sólo funcionan si empieza desde lo micro a lo macro. Comprendiendo a nuestro planeta como el plano macro de nuestra realidad, cada ser humano se convierte en una pieza esencial para el cambio profundo. Más allá de un cambio de hábitos, de estilo de vida o de comportamientos; el cambio que realmente necesitamos es de consciencia.

La práctica de la meditación se remonta al segundo milenio antes de Cristo y en la actualidad se han podido evidenciar varios beneficios a nivel fisiológico, mental, espiritual y psicológico. Uno de los tantos beneficios que trae la práctica constante de la meditación es el de Anclarse. En el momento en que tu flujo de energía vital recupera esa conexión natural con la tierra se afirma el deseo innato de vivir en la realidad, aquí y ahora. El anclaje a la tierra es aquello que facilita al ser humano liberarse de todo el ruido que no permite enfocar su atención a lo único que es real: el aquí y el ahora.

Anclarte es volver a la madre tierra y respetarla. Con esa consciencia de que nuestra energía vital se alimenta de la energía que la tierra provee te moviliza a responsabilizarte tu mismo de la solución de los problemas. El anclaje te moviliza hacia la acción, la energía fluye y no se estanca. Si vivimos en la acción, dejamos de vivir en la queja. Si dejamos de quejarnos de los problemas que nos rodean y pasamos a movilizar nuestra energía hacia la acción entonces hay un gran cambio de paradigma. Dejamos de ser espectadores y entes pasivos de las problemáticas actuales que aquejan a nuestro planeta. Empezamos a ver a la Madre Tierra como nuestro hogar, sintiéndonos cómodos y protegidos.

Fortalecer la conexión con la Tierra es fundamental para aprender a centrarnos en la importancia de cada momento. Las meditación es aquella herramienta que nos permite liberar el exceso de energía mental, de miedos y de fantasías que nos alejan de vivir nuestra realidad. Anclándonos a la tierra, volvemos a casa. Que el Día Internacional de la Madre Tierra nos recuerde que lo que celebramos fue la vida en nuestro hogar. La humanidad es un colectivo, sin embargo las tomas de consciencia individuales son los verdaderos agentes de cambio.

Las opiniones vertidas en el medio son de responsabilidad del autor.