Opinión

Desplazamientos humanos en Ecuador

Por: Cmte. Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil.

 

Es posible que Ecuador reciba desplazamientos de colombianos y peruanos si Ernesto de la Espriella y Keiko Fujimori intensifican sus acciones armadas contra los cultivos y la industria de la cocaína. ¿Estaremos preparados?
Los desplazamientos humanos han acompañado a la humanidad desde sus orígenes. Han transformado demografías, culturas, economías y equilibrios de poder, impulsados por la búsqueda de seguridad y recursos, guerras, conquistas, persecuciones, crisis económicas y, hoy, el crimen organizado.
Antes de Cristo, el éxodo troyano ilustra este fenómeno. Según Virgilio en La Eneida, Eneas huyó con sobrevivientes y, tras un periplo por el Mediterráneo, llegó a Italia, donde su linaje se vinculó al origen de Roma. Las expansiones de los imperios persa, griego y romano también generaron grandes movimientos de población del mundo antiguo.
Después de Cristo, las invasiones germánicas contribuyeron a la caída del Imperio romano de Occidente; las expansiones árabe e islámica alteraron el mapa de Europa, Asia y África; y desde el siglo XV la conquista de América provocó desplazamientos masivos, con la llegada de europeos y el traslado forzado de millones de africanos esclavizados. Luego, la colonización, las guerras de independencia, los conflictos internos y las crisis económicas impulsaron migraciones. Últimamente, millones de personas de México, Centroamérica y Sudamérica han cruzado fronteras en busca de seguridad, empleo y mejores condiciones de vida, especialmente hacia Estados Unidos.
La región de Ecuador, Colombia y Perú está históricamente interconectada desde la independencia. En las últimas décadas, el narcotráfico se ha convertido en la causa más peligrosa de desplazamiento, principalmente de colombianos y, en menor medida, de peruanos vinculados a la producción de cocaína o víctimas de la violencia. Ecuador, por su ubicación entre ambos países, sus carreteras, puertos y salida al Pacífico, se ha transformado en corredor del tráfico internacional y destino de familias desplazadas.
El narcotraficante actúa como un nuevo caballo de Troya. No a menudo llega disparando: se infiltra mediante actividades legales, penetra comunidades, corrompe instituciones, compra voluntades y utiliza personas integradas en la sociedad. La violencia de las disputas territoriales, la extorsión, el reclutamiento de jóvenes, los asesinatos y el control social obligan a numerosas familias a abandonar sus hogares, generando desplazamiento interno, migración internacional, desintegración familiar y pérdida de capital humano.
Ecuador, Colombia y Perú deben enfrentar el narcotráfico como fenómeno regional mediante inteligencia compartida, cooperación policial y militar, control fronterizo, seguridad marítima, justicia efectiva y desarrollo de comunidades fronterizas vulnerables.
En Ecuador hay dos ejemplos destacados de casos de infiltración del narcotráfico que involucraron a políticos, banqueros (o sus familiares cercanos) y a generales de la Policía: el Caso Metástasis y el Caso León de Troya (luego acumulado al Caso Encuentro).
Eneas huyó de Troya porque una ciudad destruida ya no ofrecía futuro. Ecuador debe impedir que este nuevo caballo de Troya (narcotraficante) penetre sus instituciones y obligue a sus ciudadanos a desplazarse. La verdadera victoria no será solo derrotar a los criminales, sino lograr que ningún ecuatoriano abandone su patria para salvar la vida.
Es complejo estar preparados para un fenómeno como el desplazamiento humano, sin embargo, hay hacerlo con base en la voluntad nacional.