Economía

Desempleo femenino disminuyó en julio de 2022

La situación laboral mejoró para 84 749 mujeres que salieron del desempleo entre julio de 2021 y el mismo mes de 2022. Así lo señalan datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).

Es así que la tasa de desempleo femenino pasó de 7,1% en julio de 2021 a 4,3% en igual mes de este año. En ese periodo, el indicador ha tenido mayoritariamente tendencia a la baja. Esto se evidencia en la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (Enemdu), presentada este mes.

Parte de las mujeres que dejaron el desempleo lograron tener un empleo adecuado. Este es donde se trabaja al menos ocho horas y se percibe como mínimo un salario básico. La tasa de este tipo de empleo, en el caso de las mujeres, subió de 32% en julio pasado a 34% en igual mes de este año.

Una de las razones que explica este comportamiento es el proceso de reactivación económica, comenta María Cecilia Holguín, socia y cofundadora de Grupo Lila, empresa enfocada en empoderamiento femenino.

En este contexto, las empresas buscan aumentar la fuerza laboral y las familias generar mayores ingresos económicos, dice la experta. Incluso, la búsqueda de empleo se convierte en una necesidad. «Con el aumento del costo de vida, ahora se requiere de dos sueldos para mantener el hogar», dice Holguín.

Trabajo por horas o de menor paga, opción ante desempleo femenino
Otra parte de las mujeres que salieron del desempleo pasaron a trabajar por menos ingresos que el salario básico o por jornadas parciales, con la imposibilidad o sin deseo de trabajar más tiempo. Es decir se sumaron al otro empleo no pleno. En julio de 2021, este indicador se ubicó en 42,4% para las mujeres. Para julio de este año, aumentó a 45,7%.

El número de mujeres que se incorporaron en esos doce últimos meses al otro empleo no pleno es mayor que las que se sumaron al empleo adecuado. En el primer caso son 217 973 nuevas trabajadoras, frente a las 93 317 nuevas mujeres en el empleo pleno.

Holguín asegura que las mujeres, por los roles sociales que se les ha asignado como las tareas domésticas y cuidados de otras personas, tiene dificultades para trabajar jornadas completas. Esto se incrementó con la llegada de la pandemia.

Nancy tiene 36 años y en julio empezó a trabajar en una tienda de verduras por cuatro horas. Labora solo medio tiempo porque tiene un hijo de cuatro años. Para aprovechar esta oportunidad, encarga a su niño con su hermana y en septiembre lo pondrá en la guardería para trabajar un poco más de horas comenta. «Necesito la plata porque a mi esposo no le alcanza para el arriendo y la comida», dice.

Para Gabriel Recalde, director del Observatorio de la Política Laboral, si bien las mujeres pueden contar con un ingreso al dejar el desempleo, siguen en una situación de precariedad laboral. «No pueden tener una condición de trabajo digno, equilibrado y sostenible», recalca.

El experto señaló que aún se mantienen las condiciones de discriminación laboral para este segmento. Esto se evidencia también en los pagos que perciben por su trabajo. Entre julio de 2021 y el de este año no ha habido mayor variación del ingreso promedio de las mujeres, que en el mes pasado se ubicó en USD 360,40.

 

 

El Comercio