Ciencia

Descubre por qué deberías beber agua tibia en ayunas

El agua tibia estimula la depuración interna de nuestro cuerpo y facilita la digestión y favorece el tránsito intestinal.

ESPAÑA. Lo recomendable es empezar la mañana con un vaso de agua tibia. Un remedio sencillo que nos ofrece innumerables beneficios de los que no todo el mundo es consciente. Después de media hora, ya puedes iniciar tu desayuno con normalidad.
Agua tibia, nunca fresca. Este es un importante matiz que debemos tener en cuenta. Sabemos que mucha gente sigue el saludable consejo de tomar un vaso de agua con el jugo de un limón, pero hay quien no siempre tiene el estómago preparado como para incorporar este sabor nada más levantarse.

Es importante tener en cuenta que cada célula de nuestro organismo necesita agua para hidratarse y, a su vez, eliminar las sustancias de desecho.

El agua tibia llega a nuestro organismo casi a la misma temperatura que está nuestro cuerpo. Lo hace como algo natural que nos permite optimizar las funciones básicas de filtrado renal.

Actúa como un depurador del estómago. Al estar vacío nada más levantarnos, el agua tibia permite limpiar las paredes estomacales para que la digestión se haga mejor.

Algo curioso que no todo el mundo tiene en cuenta es que si hay una dolencia que enriquece a las industrias farmacéuticas es el problema del estreñimiento. Hay mil tratamientos, bebidas, pastillas, supositorios y cápsulas para resolver este molesto problema.

Ahora bien, la mayoría de la población sufre lo que se conoce como estreñimiento leve u ocasional, de ahí que siempre valga la pena poner en práctica remedios tan sencillos como beber un vaso de agua tibia en ayunas.

Nada más levantarnos este remedio realiza como un poderoso lavado intestinal. Elimina toxinas, levaduras y materiales de desecho de esta parte de nuestro organismo.

El agua tibia estimula el tránsito intestinal de forma natural, a la vez que facilita la descomposición de las partículas de alimentos y los pasa rápidamente a través de los intestinos.

No olvides nunca que unos intestinos limpios implican una mejor absorción de los nutrientes y, en consecuencia, disfrutamos de una mejor salud.

Un organismo más limpio, un estómago depurado y unos intestinos libres de toxinas facilitan enormemente la digestión.

Algo tan sencillo como beber un vaso de agua tibia prepara nuestro sistema digestivo para la recepción de los alimentos. Se descomponen mejor y optimizamos así la digestión.

En cambio, beber agua fría dificulta bastante las digestiones. Los alimentos no se descomponen tan bien, y el aceite que consumamos tiende a prensarse, de forma que dificulta la correcta absorción de los nutrientes. (Internet/ La Nación)