Opinión

DESBANDE

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

La crisis económica junto con la decisión de no reelegirse por parte del líder está dando como resultado que en las filas de los verdes Flex se empiece a dar un desbande, miran a todos lados del camino para escoger cual es el más rápido y de menor efecto.

Los primeros en anunciar su salida fueron dos legisladores de la bancada oficialista que, en forma sorpresiva, pero sin tapujos hicieron conocer su desacuerdo con algunas de las decisiones que se tomaban en la Asamblea.

Fernando Bustamante se abstuvo al momento de votar cuando se aprobaron las enmiendas a la Constitución que el sabía que no revestían la legalidad.

Oswaldo Larriva lo hizo voluntariamente por discrepancias con sus partidarios en la Provincia del Azuay.

El desbande es innegable por más que se insista en que este no se está dando.  En Cotopaxi algo más de cien personas se desafiliaron por no estar de acuerdo con las políticas del gobierno. Se comenta que en otras provincias el descontento es similar influido por la falta de billete y el no cubrir oportunamente los sueldos de la burocracia.

El viejo refrán de: “Cuando yo tenía dinero me llamaban Don Tomás, ahora que no tengo nada, me dicen solamente Tomás nomás”, esta es una realidad entre los amigos de la revolución.

Mientras duró la bonanza petrolera y el despilfarro de los ahorros se hizo a manos llenas, los aliados del gobierno se multiplicaban por miles, todos alineados frente al billuso.  Las concentraciones con show musicales y refrigerios estaban a la orden del día. Las sabatinas congregaban muchas personas, hoy son cada día menos.

En los escándalos de los sobreprecios por los terrenos de los Samanes y de la Refinería del Pacifico, el único que salió al frente fue el mismísimo Presidente, los involucrados no han dicho ni pio.  En lugar de la exministra de Ambiente salió en su defensa al Secretario Jurídico de la Presidencia, que luego de decir que fue un “error de buena fe”, rectifico indicando que fue producto de la presión ejercida por el propio gobierno sobre la ministra, por menos rodaron cabezas antes.

El clientelismo en la política y específicamente en los gobiernos que están de salida, termina cuando el dinero deja de fluir, cuando no hay contratos u obras donde pueda haber empuñe. “Mal paga el diablo a sus compinches”.

El desbande lo seguiremos observando conforme nos aproximemos al proceso eleccionario y al cambio de gobierno. El apoyo y el fin de las llamadas revoluciones se evidencia en lo que sucedió con Argentina, Venezuela, Bolivia y ya se palpa en nuestro país.

Tito, hijo de Vespasiano tuvo acerbas censuras para un impuesto que había creado el Emperador, su padre, sobre los urinarios, criticando que buscase dinero de procedencia tan poco limpia. El comentario de Vespasiano, refiriéndose al dinero, fue un tanto cínico, cuando indicó que éste NO HUELE MAL, sea cualquiera su procedencia. Pero lo cierto es que a veces hiede y hasta mancha.

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