Opinión

Desaparecidas a la fuerza

María Sol Camacho B./ Guayaquil

solcamacho@uees.edu.ec

María Belén Bernal fue golpeada, maltratada, aproximadamente por veinte minutos, aclamando por auxilio que no llegó, desaparecida por su esposo, el Tte. Germán Cáceres, quien se encuentra prófugo; lo más inverosímil, es el sitio de los acontecimientos: Escuela Superior de Policía General Enríquez Gallo. Los mismos policías, fueron cómplices de encubrir y permitir la fuga de un criminal. Un caso más, de los femicidios que se registran en el país.

En el primer semestre del 2022 se registran entre 114 y 155 femicidios una cifra escandalosamente alta, sabemos que existen muchos casos que desconocemos: ¿por qué tal manifestación de abuso y de violencia hacia nosotras?

No olvido a Lisbeth Baquerizo, quien fue vilmente asesinada por su esposo Luis Hermida, y junto a su familia, manipularon la escena del crimen para hacerlo pasar por accidente, tampoco olvido a Angie Carillo quien tenía 19 años cuando fue vilmente asesinada por su pareja sentimental; Naomi Arcentales sigue en mi mente, su agresor no solo quedó libre, sino que recuperó su cargo en la Fiscalía; en una parte de mi corazón está Emilia Benavides, una niña de 10 años que fue violada, asesinada e incinerada, su caso reveló una red de pornografía en el país; entre el resto de casos que llevo la mente.

Nos desaparecen, nos silencian a la fuerza, en un abrir y cerrar de ojos; en la mayoría de los casos, los culpables tienen más libertad que nosotras, pueden caminar por la calle sin tener miedo, ni zozobra. Pueden vestir lo que gusten, sin generar ningún tipo de comentario. Nadie los va a tocar, nadie los va a violar.

Tenemos la obligación de ser las voces de todas aquellas que no están, se lo debemos, no podemos seguir normalizando comportamientos primitivos ni irracionales, hay que promover el respeto, no la violencia. Todos los meses perdemos hermanas, amigas, sobrinas, tías, primas, madres, estimados lectores: nos están matando.

Quiero enfatizar que, ser hombre no es sinónimo de feminicida, todo lo contrario, estoy segura de que la balanza se inclina más hacia los hombres buenos con valores, que aquellos miserables que violentan y matan mujeres, por lo que promover el odio hacia los hombres, tampoco es el camino a seguir; sin embargo, recalco que esta lucha debe ser de todos. Hombres y mujeres, hombro a hombro luchando contra los feminicidas.

Confieso que no fue sencillo, escribir este artículo como mujer, como madre, me llenó de impotencia, angustia y miedo; pero tenemos que hacer ruido e incomodar a todos. Citando “La Canción Sin Miedo” GRITAMOS POR CADA DESAPARECIDA, QUE RESUENE FUERTE ¡NOS QUEREMOS VIVAS!, QUE CAIGA CON FUERZA EL FEMINICIDA.