Opinión

Desafíos de proceso de paz en Colombia repuntan en medio de violencia

 
Por: Prensa Latina
 
 
Bogotá, Los desafíos del proceso de paz en Colombia repuntan hoy en medio de llamados a la plena implementación de lo acordado por el Estado y la exguerrilla FARC-EP, situación que se complejiza por la violencia en el país.
 

Según un informe de la Fundación Paz y Reconciliación, entre el 24 de noviembre de 2016 (fecha en que se firmó el Acuerdo de Paz) y el 12 de agosto de 2019, se registraron 106 asesinatos de exguerrilleros que se encontraban adelantando labores de reincorporación a la vida civil.

Esas personas actuaban en distintos escenarios laborales, educativos y ejerciendo roles de liderazgo en sus comunidades por la defensa de la paz, el medio ambiente, la implementación del Acuerdo, entre otras. Asimismo, hasta el momento han sido a asesinados 26 de sus familiares, detalló.

En varias ocasiones, el ahora partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común (FARC) ha denunciado los asesinatos de excombatientes en proceso de reincorporación y ha reiterado la importancia de avanzar en el camino de una paz con justicia social y en la defensa de los derechos humanos.

Mediante un comunicado dado a conocer esta semana, demandó al gobierno colombiano 'garantías para la vida, cese de la persecución y estigmatización contra los militantes de nuestro partido; así como también, de las comunidades de las regiones, de defensores y defensoras de derechos humanos, líderes y lideresas sociales, ambientales y populares'.

Un nuevo elemento se sumó hoy al complejo panorama tras la alocución de dirigentes de las otrora Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), en el cual dan a conocer el inicio de una nueva etapa de lucha como respuesta a la 'traición del Estado colombiano a los Acuerdos de Paz' firmados en 2016.

En las imágenes divulgadas por medios de prensa, se ve a Iván Márquez junto a Jesús Santrich y a Hernán Darío Velásquez, El Paisa, quienes se encuentran con causas abiertas ante la Jurisdicción Especial para la Paz.

'Nuestro objetivo estratégico es la paz de Colombia con justicia social (…) esa es nuestra bandera, la bandera de la paz', dijo Márquez.

Asimismo, denunció el continuo asesinato de los líderes sociales y de excombatientes desmovilizados y grandes problemas que afectan al país suramericano, como algunas de las causas para la vuelta a la lucha armada.

Tras el mencionado anuncio, el presidente del partido FARC, Rodrigo Londoño (Timochenko), reiteró que 'las grandes mayorías seguimos comprometidos con lo acordado, aún con todas las dificultades o peligros que se avizoran, estamos con la paz'.

Más del 90 por ciento de exguerrilleros seguimos comprometidos con el proceso de paz, precisó.

Unido a ello, el Consejo Político Nacional de la FARC manifestó mediante un comunicado que no comparte ninguno de los términos de la mencionada alocución.

Los Acuerdos de Paz encarnan la culminación del viejo anhelo del pueblo colombiano por poner fin al conflicto armado y sembrar la esperanza de consolidar definitivamente la paz con justicia social en nuestro país. Proclamar la lucha armada en la Colombia de hoy constituye una equivocación delirante, afirmó.

También señaló que 'es cierto que el cumplimiento de los Acuerdos por parte del Estado marcha a paso paquidérmico, y que los reincorporados hemos pasado por serias dificultades en distintos sentidos'.

Nadie niega que existan importantes sectores e intereses que trabajan incesantemente contra lo pactado. Pero los revolucionarios enfrentamos la adversidad con optimismo, valoramos altamente la palabra empeñada y no renunciamos a nuestros objetivos por duro que sea el camino, recalcó.

Entretanto, Humberto de la Calle, exjefe de la delegación de paz del gobierno del expresidente Juan Manuel Santos en las negociaciones de La Habana, manifestó que el Acuerdo de Paz de 2016 es un logro histórico que no tiene marcha atrás.

Sin olvidar en ningún momento la responsabilidad primordial que le cabe a Iván Márquez y sus compañeros por estos hechos, recordamos que una y otra vez le dijimos al gobierno nacional que sus ataques permanentes al proceso y a los riesgos de desestabilización jurídica que conllevaban, podrían llevar a varios comandantes a tomar decisiones equivocadas, puntualizó De la Calle.

A su juicio, el Gobierno debe asumir con decisión y con criterio de Estado el liderazgo del proceso de paz y dejar de actuar con criterio de partido, como lo ha hecho hasta la fecha.