Internacional

Deportaciones y falta de coordinación, la corresponsabilidad de EEUU en auge de pandillas en El Salvador

SAN SALVADOR, (Xinhua) — Deportaciones masivas hacia El Salvador a finales del siglo pasado y la falta de coordinación con los distintos gobiernos salvadoreños convierten a Estados Unidos en corresponsable del surgimiento y desarrollo del fenómeno de las pandillas en el país, afirmaron expertos consultados por Xinhua.

El gobierno de El Salvador despliega desde el pasado 27 de marzo una ofensiva contra las pandillas o «maras» bajo el «estado de excepción» previsto en la constitución del país, luego de que éstas desatasen una ola de violencia armada y asesinatos que en 72 horas se cobró la vida de 87 salvadoreños.

El total de presuntos pandilleros y colaboradores arrestados como parte de la ofensiva rebasa hasta el momento las 21.000 personas, lo que ha contribuido a la disminución del número de homicidios, desapariciones, extorsiones y otros delitos violentos, según fuentes oficiales.

Para el antropólogo y analista político salvadoreño Marvin Aguilar, la política gubernamental de guerra contra las pandillas goza de gran respaldo popular, en tanto la violencia armada y los homicidios han sido una constante en la cotidianidad de El Salvador en los últimos 30 años.

Durante ese período, dijo a Xinhua, las pandillas han devenido en un monstruo sin control, que está cada vez más consciente de su poder y capacidad a través del dominio de territorios y la siembra del terror.

A juicio de Aguilar, la responsabilidad de ello no es exclusiva de los gobiernos salvadoreños desde 1992, cuando fueron suscritos los acuerdos de paz que pusieron fin a la Guerra Civil.

Es también de Estados Unidos, por «su falta de prevención al deportar masivamente a los salvadoreños que estaban allá porque le resultaban una molestia», aseveró el experto.

El origen de las pandillas criminales que configuran un escenario de violencia e inseguridad en El Salvador y otros países centroamericanos como Honduras y Guatemala se remonta a los años 80 del pasado siglo, en la ciudad estadounidense de Los Ángeles, California, según los estudios al respecto.

Salvadoreños que huyeron de la Guerra Civil se asentaron en esa urbe y se organizaron para defenderse entre sí de la discriminación y los abusos de los que eran objeto por parte de las autoridades y otras minorías latinas o afroamericanas.

El objetivo de esas organizaciones fue cambiando con el tiempo, hasta devenir en las actuales «maras», dedicadas a la comisión de delitos como robos, asaltos, tráfico de drogas, extorsiones y homicidios.
La respuesta del gobierno estadounidense fue la deportación masiva y constante de los integrantes de las pandillas, quienes replicaron la estructura criminal en sus países de origen.

Estados Unidos atizó con sus deportaciones masivas el problema de la violencia y la inseguridad en El Salvador porque «eran muchachos que algunos ni siquiera habían vivido en El Salvador y eran lanzados a las calles en las afueras del aeropuerto», recordó Aguilar.

«La manera que hallaron de sobrevivir fue reclutar jóvenes en las comunidades más pobres, haciéndoles ver que podía haber solidaridad y hermandad para resolver los problemas de pobreza y marginación, que en este país son brutales, escandalosos e históricos», agregó.

Deportaciones desde Estados Unidos como las que contribuyeron a formar las pandillas continúan llegando a El Salvador, subrayó a Xinhua el experto en seguridad y criminología salvadoreño Ricardo Sosa.

En su opinión, para contener el fenómeno de las «maras», además de una política como la del actual gobierno salvadoreño, es importante también que Estados Unidos pueda reflexionar sobre la pertinencia de seguir deportando a extranjeros que delinquen en su territorio.

Muchos de ellos llegan a sus países de origen y de inmediato pasan a formar parte de las estructuras criminales, dijo.

«Si estos salvadoreños están cometiendo delitos en territorio de Estados Unidos, que sean perseguidos judicialmente, que sean capturados y que sean procesados allí. Que tengan el derecho a la defensa para poder defenderse en territorio de los Estados Unidos», instó el especialista.

Sosa afirmó que las deficiencias en la comunicación entre los países involucrados en las deportaciones y el fenómeno de las pandillas también dificultan el enfrentamiento a éste.

Estados Unidos ha criticado la ofensiva del gobierno salvadoreño contra las pandillas, manifestando «preocupación» por supuestas violaciones a los derechos humanos y civiles de los detenidos.

Sosa censuró recientemente esa actitud de querer dar a El Salvador «una receta» para el combate a las pandillas, cuando Estados Unidos no ha podido resolver el fenómeno en su propia tierra, donde nació.

«No le ha encontrado respuesta al problema de las pandillas y quiere darnos una receta a nosotros, eso no se vale», cuestionó el especialista durante una entrevista con la televisión local.

Su observación es congruente con la del presidente salvadoreño Nayib Bukele, quien ha acusado de faltar a la verdad a funcionarios estadounidenses que alegan que Washington ha apoyado y apoya el enfrentamiento a la criminalidad de las pandillas en El Salvador y Centroamérica.

 

 

 

Xinhua (xinhua-news.com)