Ciencia

Depilación, puesta a punto

La tecnología para la eliminación del vello se renueva, el láser evoluciona pero requiere diagnóstico y buenos consejos para elegir el adecuado. Distintos tipos de piel y distintos tipos de láser.

MADRID. Con la llegada del buen tiempo empezamos a darnos cuenta de que eliminar el vello de nuestro cuerpo se convierte en una prioridad. El láser es el método más duradero, una técnica en constante evolución que requiere la atención de especialistas médicos para conseguir un resultado seguro y eficaz.

La luz proyectada del láser sobre la piel calienta los tallos del pelo para destruirlos. El vello vuelve a salir, ya que el día de la sesión no todos se encuentran en la misma fase de crecimiento, pero si se tratan zonas pilosas estables, tras cada sesión se logra una reducción de entre “una tercera o cuarta parte del vello”, asegura la directora médica de Hedonai, Aurora Rodríguez.

“El principal beneficio que aporta el láser depilatorio es conseguir una depilación permanente en poco tiempo”, indica Rodríguez, quien añade que con este método la piel mejora mucho en calidad, suavidad y elasticidad, ya que se eliminan las agresiones que pueden provocar otros métodos de depilación más tradicionales.

La doctora Josefina Royo, directora del Instituto Médico Láser (IML) y experta en esta tecnología, ha elaborado unos consejos para conseguir un resultado eficaz en la erradicación del vello. Entre ellos, recomienda que la piel no presente un bronceado reciente por exposición al sol, por rayos UVA o cremas autobronceadoras.

Tampoco es conveniente arrancar el vello justo antes de la depilación, “ya que el láser es absorbido por la melanina de cada pelo y, a través de él, llega al folículo para destruirlo”, asegura Royo.

Tras una sesión, el resultado debe de ser homogéneo, sin parches, según apunta la doctora. “Una depilación bien hecha mantiene la piel libre de vello dos meses como mínimo”, dice.

Las necesidades que cada paciente lleva a utilizar diferentes tipos de láser, cada uno de ellos con distintas ventajas, según el tipo de piel.

Aunque, según explican los especialistas, los plazos de tiempos entre sesiones dependerán de la zona corporal o facial, del tipo de láser, de la intensidad del mismo y del tipo de piel de cada paciente. “Hay que tener en cuenta la etapa de tratamiento, el momento hormonal y el sexo”, especifica la doctora Royo.

En líneas generales, según indican desde la clínica Hedonai, los plazos son de un mes en labio, dos meses en el resto de cara, tres meses en axilas, areolas, brazos, espalda, tórax, sacro, línea alba y abdomen, y entre dos y tres meses en ingles y piernas.

Estos tiempos son orientativos y suelen cumplirse y, además, se irán alargando a medida que se vayan realizando sesiones, ya que el vello irá desapareciendo progresivamente. (Efe/La Nación)