Opinión

Déjenme… quiero estar a solas con mi melancolía

Silvio Devoto Passano

sidepaderby@hotmail.com

Miro muy de cerca físicamente y a la vez bastante lejos en mi interior, desde mi tarima de martillador a un guayaquileño de los de antes, a un hípico de raza, a un ecuatoriano de coraje, a un hombre de bien, don Agustín Febres Cordero Rivadeneira, que casi nonagenario, prestigia con su presencia ésta hermosa fiesta del turf, que preside Santiago Salem Kronfle, vástago del Ingeniero Miguel Salem Dibo, con el que nuestro ilustre huésped compartió innumerables jornadas hípicas desde los inicios del añorado “Santa Cecilia”.

Recuerdo como si fuera ayer, apenas, a nuestro ilustre visitante como propietario de caballos en el hipódromo de Mapasingue y en el de Salinas, recibiendo en el herraje de vencedores a Maristella, Autun Queen y Juan Fernández, entre otros, y como copropietario del ídolo Mar Negro junto al Doctor Otto Arosemena Gómez, Martin Avilés Suarez y Gustavo Peñafiel Marengo y tengo en mi mente su figura señorial y a la vez sencilla departiendo con el mismo respeto y cordialidad con los “grandes” de la Oficial y los “chicos” de la popular, virtud heredada de su señor padre, el recordado “papagucho”. Lo admiré cuando muy joven presidió la H. Cámara de Diputados, sin sectarismo y sin desmayo, siempre en beneficio del país, igual que cuando ocupó la Cartera de Defensa veinte años después con el beneplácito general.

Cuán hermoso es abrazarse al recuerdo en esta tarde de subasta hípica que pasa a ser para quien este escribe la más especial en mis casi cuarenta años rematando caballos gracias a la presencia de tan ilustre ecuatoriano, de tan prestigioso guayaquileño, de tan ameritado turfman.

Mi memoria, todavía, mi fiel compañera, actualiza mi estadía en Panamá acompañando a Farron en los internacionales del “Presidente Remón” a fines de los años sesenta compartiendo con don Agustín momentos inolvidables tras su llegada al país del Itsmo para acompañar a don Benjamín Rosales Aspiazu, su hermano político, propietario del hijo de Pretexto y Huasi que cumplió gran actuación.

Gracias don Agustín a nombre del turf ecuatoriano y en el mío propio, por haber prestigiado esta linda jornada sabatina, dando una vez más prueba de su gran amor la hípica, heredero de su señor padre compartido con sus hermanos León Y Nicolás, y transmitido a sus hijos Agustín, Carlos y Jaime, cuyos nombres están escritos en la historia de la hípica ecuatoriana y en el corazón de todos los aficionados.

Qué lindo es recordar y compartir nuestras vivencias, cuando estamos en el otoño de la vida!…

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