Economía Opinión

Deflación a la Vista

Con la publicación del índice de precios para el mes de octubre y anual, se está produciendo lo que hemos venido advirtiendo hace unos meses atrás, que la economía ecuatoriana estaba entrando en una espiral deflacionaria que de mantenerse la tendencia, afectaría el desempeño económico y la generación de empleo. La deflación es un fenómeno económico más grave que la inflación, ya que el consumo y la inversión se contraen ocasionando una baja en los precios afectando la rentabilidad de los agentes económicos. Los consumidores no demandan bienes y servicios en el nivel que lo hacían anteriormente esperando que los precios continúen bajando. Esto a su vez ocasiona una caída de las ventas de las empresas y una reducción de sus márgenes de ganancia, hasta llegar a un punto que los precios de venta  no cubren los costos de producción debiendo las empresas cerrar.

Por el lado crediticio, si bien una caída de los precios aumenta el poder adquisitivo real de los consumidores, la disminución de sus ingresos no les permite pagar sus deudas, lo que incide en la calidad de las carteras del sistema financiero.

Ante una caída de la demanda interna, las autoridades económicas deben actuar rápidamente para evitar que la situación se agrave. En este sentido, se debe estimular la demanda interna reduciendo los impuestos para poner más recursos en los bolsillos de los consumidores y dinero en las cajas de las empresas para que financien sus actividades productivas. Un alza de los impuestos y contribuciones, lo que van a ocasionar es que la economía se frene aún más, profundizando el ciclo deflacionario.

La propuesta de crear un impuesto al retiro de dinero de los bancos cuando la cantidad sea mayor a $4,000 dólares, va a tener un impacto en el monto de las transacciones que se realizan en dinero en efectivo fuera del sistema bancario. Para formular esta propuesta, se debería haber tomado en consideración  el índice que relaciona las especies monetarias en circulación con los depósitos monetarios que en el mes de septiembre del presente año fue de fue de 1.6, lo que significa que por cada dólar en depósitos en la banca, el público tiene en sus bolsillos un dólar sesenta centavos. Este índice que mide las preferencias por la liquidez del público ha venido creciendo desde que se inició la crisis en el año 2014. Esta medida de gravar los retiros de efectivo, guarda mucha similitud con el impuesto a la circulación de capitales que se creó a fines del año 1998 con fines recaudatorios y que ocasionó una grave salida de depósitos que no regresaron a la banca hasta que se dolarizó la economía a inicios del año 2000.

Por consiguiente, la eliminación de impuestos, aranceles y tasas que afectan a los hogares y empresas, se constituyen en un imperativo para reactivar la economía. Y por el lado del gasto público anunciar la disminución gradual del déficit primario para parar el crecimiento de la deuda pública, y una reducción del déficit global para corregir los desequilibrios de la cuenta corriente de la balanza de pagos sin necesidad de subir los aranceles y las tasas aduaneras sería lo correcto desde el punto de vista de una política económica que apunte al crecimiento y a la generación de empleo.

Finalmente, con un programa económico en mano, que privilegie la inversión productiva y elimine los desequilibrios económicos y financieros, se debería acudir al FMI para que dé el aval a la propuesta económica y así conseguir dos cosas muy importantes para lograr la estabilidad y el crecimiento: la primera una baja importante del riesgo país que permitiría al gobierno colocar en los mercados internacionales bonos soberanos a menores tasas y mayores plazos, para con ese dinero retirar del mercado los bonos caros a plazos inadecuados, la segunda es que se podría armar un paquete financiero multianual, con la participación de los organismos internacionales de crédito, que podría llegar hasta $6,000 millones en tres años, para fortalecer las reservas internacionales del país.

Estamos en un momento crítico que sino se reconoce por parte de las autoridades que la economía está en recesión y que la deflación está a la vuelta de la esquina, las medidas que se tendrían que tomar a muy corto plazo, serán muy drásticas y severas si se quisiera mantener la dolarización, lo que podría incidir en la estabilidad social y política del país. La Ley enviada a la Asamblea con el carácter de económica urgente, en vez de reactivar la economía como dice su título, va a agravar aún más la situación en la que se encuentra la economía en la actualidad acelerando el ciclo deflacionario. 

Ing. Com. Jorge Gallardo Zavala

Director de Investigación

jojogz@aim.com