Opinión

DEFAULT Y PREVENTAS PETROLERAS

Por Econ. Marco Flores T.

El default o cesación unilateral de pagos de la deuda pública que inventó el Gobierno anterior y ejecutó entre fines del año 2008 y comienzo del 2009 la entonces y actual Ministra de Finanzas, María E. Viteri, disparó el índice de riesgo país del Ecuador de 607 (diciembre 19 de 2007) a 5.055 puntos básicos (diciembre 19 de 2008) y como era obvio, cerró los mercados internacionales de financiamiento por 6 años, hasta el año 2014 en que se reabrieron pero a costos muy elevados (cada 100 puntos básicos incrementan en 1% la tasa esperada de interés anual).

Como una de las costosísimas y directas consecuencias del default realizado los financiamientos comerciales que contrató el Gobierno en esos 6 años no vinieron de los mercados internacionales, vinieron de dos empresas chinas y una tailandesa (PETROCHINA, UNIPEC Y PETROTAILANDIA), contratados bajo el membrete de preventas petroleras o ventas anticipadas de petróleo, efectuados en condiciones financieras realmente escandalosas. Fue como acudir a financiarse con chulqueros ante el cierre del crédito comercial formal, para obtener fondos a cualquier precio y plazo que luego serían destinados a lo que el Gobierno resolvía sin restricción alguna.

Fue Fernando Villavicencio quien nos informó que a nombre de Ecuador el Gobierno anterior, suscribió un total de 13 contratos para recibir en forma anticipada 18.170 millones de dólares, pero que a cambio comprometió 1.204 millones de barriles de petróleo. Es decir que esta impresentable operación crediticia, determina en promedio que por cada barril de petróleo comprometido el Estado ecuatoriano tan solo facture la mísera cantidad de 15 dólares. ¿Hubiesen las tres empresas acreedoras, realizado iguales operaciones de financiamiento y suscrito los mismos términos contractuales, cuando internacionalmente el petróleo se valoraba a 140 dólares por barril? Claro que NO.

Pero por absurdo que parezcan las condiciones financieras y contractuales son todavía más críticas, Ecuador tuvo y aún tiene que pagar, intereses que son insólitos por lo excesivos para este tipo de operaciones que no obstante estar garantizadas con petróleo, alcanzan al 8% anual (6.97% + más tasa LIBOR). Haber garantizado con petróleo la recuperación de los créditos otorgados, correspondía a tasas anuales no superiores al 2% o máximo 3% anual, pero en ningún caso al 8%. Pronto el Foro de Economía y Finanzas Públicas, presentará al presidente Moreno y al país un análisis relativo a los costos derivados del default, porque éste de los intereses desproporcionados, acordados en los contratos atados al petróleo es solo uno de ellos, pero no obstante su magnitud, no precisamente el mayor.

En octubre de 2017 el Banco Central del Ecuador (BCE) concretó una operación por 200 millones de dólares con el Bank for International Settlements (BIS), ofreciendo oro como garantía y acordando, correspondientemente, una tasa de interés anual de 1.44%. Tan orgulloso estuvo el BCE que emitió un comunicado que daba cuenta de los términos de la transacción realizada. Penosamente, esto mismo no ocurrió con los contratos de preventas o anticipos petroleros, muy a pesar de que la factura petrolera es una garantía tan líquida que no entraña demora ni acciones legales previas para su cobro, es decir, es una garantía, igual o mejor que la del propio oro.

Los contratos fueron firmados sin licitación previa y predeterminaron el precio y el premio que paga el mercado petrolero, impidiendo que Petroecuador, directamente realice la venta del crudo ecuatoriano a mucho mejor precio. Una simple operación aritmética, considerando el precio ponderado del petróleo nacional en el mercado ocasional o spot, durante los días de los respectivos contratos, claramente, determina un perjuicio inconcebible contra el Estado ecuatoriano o dicho más apropiado y justamente, contra todas las familias ecuatorianas. Para colmo de desventuras, parte muy importante de toda la información relativa a estas operaciones fue calificada de secreta en el Gobierno anterior y en el actual así mismo se mantiene.

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