Declaraciones de Francisco Egas reabren el debate sobre el pasado y el futuro de la Tri
Lcda. Diana Ochoa
Guayaquil.
Las recientes declaraciones del presidente de la Federación Ecuatoriana de Fútbol (FEF), Francisco Egas, volvieron a encender el debate en torno a la cultura y disciplina dentro de la selección ecuatoriana, luego de la eliminación de la Tricolor en el Mundial 2026.
Egas aseguró que durante su administración se han erradicado prácticas que en el pasado afectaban el profesionalismo dentro de las concentraciones de la selección, y destacó que actualmente existe un mayor compromiso y sentido de pertenencia hacia la camiseta nacional.
El dirigente sostuvo que uno de los principales logros de su gestión ha sido consolidar una verdadera “cultura de selección”, en la que los jugadores entienden la responsabilidad de representar al país y mantienen una conducta acorde a las exigencias del fútbol internacional.
Sin embargo, sus declaraciones fueron interpretadas por varios sectores como una crítica directa hacia generaciones anteriores de futbolistas, cuyos procesos estuvieron marcados por episodios extradeportivos y cuestionamientos disciplinarios.
Exjugadores e históricos de la Tri reaccionaron al debate recordando que las clasificaciones a los Mundiales de 2002, 2006, 2014 y 2022 fueron posibles gracias al esfuerzo y compromiso de distintas generaciones que sentaron las bases del crecimiento del fútbol ecuatoriano.
Para varios referentes del balompié nacional, resulta injusto generalizar sobre el comportamiento de antiguos seleccionados, aunque coincidieron en que el fútbol ecuatoriano debe continuar fortaleciendo sus procesos institucionales y profesionales.
Las palabras de Egas llegan en un momento de reflexión para la selección ecuatoriana tras su participación en el Mundial 2026 y mientras la FEF trabaja en la elección del nuevo director técnico que asumirá el reto del próximo proceso mundialista.
Más allá de la polémica, el debate deja una conclusión compartida: el futuro de la Tri debe construirse aprovechando las enseñanzas del pasado, respetando el legado de quienes abrieron camino y consolidando una estructura que permita a Ecuador seguir compitiendo entre las mejores selecciones del continente y del mundo.
