Opinión

DE LOCOS

Ab. Luis Hidalgo Vernaza/Guayaquil

 

Alguien me comentaba en días pasados que el Ecuador es un país de locos. Se refería a la serie de acontecimientos que a diario se dan y que mantienen a todos sus habitantes en zozobra.

Por los años 60, 70 y quizás hasta en los 80, Guayaquil era una ciudad relativamente pequeña en el sentido de que prácticamente nos conocíamos todos. En los barrios se vivía en comunidad, paz y en general la tranquilidad reinaba, quizás solamente alterada de vez en cuando por uno que otro loco o loca. En toda barriada había el orate que en ciertos días se circuitaba y alterara la calma, entonces alguien gritaba: amarren al loco.

A nivel nacional también había los locos que pululaban en Guayaquil. Algunos eran conocidos por sus excentricidades. Como olvidar al que escribía una serie de signos y letras en el suelo con hojas de árboles; Matute que era infaltable en todo evento deportivo; el Rey de la cantera con sus peroratas por la radio; y la señora que con su carretilla vendía huevos duros, y que para llamar la atención pregonaba: “le pelo el huevo, le pelo el huevo”, chiflada para algunas damas y otros más.

Algunos locos llegaron a tener altos cargos públicos ayudados en parte por aquello que la gente calificaba de chifladuras. Velasco Ibarra, tenía ciertos momentos en que le patinaba un tanto, no obstante, llego 5 veces al solio presidencial. El doctor Calos Julio Arosemena Monroy calificó a un grupo de sus oponentes como: “Los enloquecidos por el dinero”. Recientemente, Abdalá, alcanzó la Presidencia con el calificativo del: loco que ama; luego llegaron otros que se rayaron en el poder y pensaron que podían ser eternos y durar 300 años. Esos locos siguen vociferando desde el ostracismo, así como otros y otras desde el legislativo.

A nivel mundial los locos también han hecho de las suyas e incluso sumieron a la humanidad en tiempos de desastres. Como olvidar que Nerón quemó Roma como consecuencia de su locura. Hitler desató una guerra donde murieron millones de personas y mandó a ejecutar igualmente a millares de judíos. Es decir que la locura ha dominado en algunos momentos al mundo.

Traigo a colación lo de la locura porque para muchos como lo indiqué en un comienzo, el país está en una etapa donde por más de una década la paranoia ha sentado sus bases, ¿el motivo? son muchos, quizás los principales: la corrupción, el tráfico de drogas y su adicción, el sicariato, la incursión de los carteles mexicanos y albaneses, etc.

La trama del prontuariado de Glas, y su ingreso en calidad de “huésped”, a la embajada mexicana, así como la posterior recaptura por parte de la policía en la residencia diplomática, desató una polémica no sólo a nivel nacional sino internacional. Los antecedentes son harto conocidos. Empiezan con las declaraciones del tartoso de AMLO, que llena de epítetos al Ecuador y su Presidente. El hombre es un enajenado mental y con una senectud galopante.

Las mañaneras del tartoso, similares a las sabatinas del prófugo, repletó al Presidente Noboa que sin meditar mucho dispuso que se saque de la madriguera al delincuente. ¿Estuvo mal?, sí, pero cuando las tienes hinchadas, reaccionas; el resultado, que hoy no nos queda más que aguantar las consecuencias, pero no nos dejamos atropellar, ni menospreciar.

El problema con México fue como una inyección de delirio que se le inoculó al prófugo, como cuando se le dice jule a un perro rabioso. Sin control alguno, dejó aflorar su ira contra el país y su gobierno. Habló de dictadura; de declarar la guerra al Ecuador; de que se envíe una flota a bloquear el Golfo de Guayaquil y con ello que se paralice el comercio. Que deberíamos ser expulsados de la ONU y de la OEA; un verdadero loco suelto y sin camisa de fuerza que lo sujete.

Se ha presentado una denuncia por Traición a la Patria contra el individuo ausente. Los distintos mensajes en redes sociales y las declaraciones vertidas públicamente, son el motivo. Con seguridad producirá una nueva andanada de verborrea. Se lo seguirá manteniendo en vigencia. Continuará atentando contra la democracia y estabilidad del país, cuando lo indicado es: dejar a los locos hablar y a los …, hasta su cansancio y llevarlos al ostracismo.