Opinión

De la oscuridad a la luz

Dr. Jorge Norero González / Guayaquil»

 

Estoy convencido de que la causa de nuestros males radica en nuestra soberbia e ignorancia, en pretender solucionar todos nuestros graves problemas que nos acechan, y que cada vez se agudizan por la arrogancia estúpida de creer que sin la ayuda de Dios podemos hacerlo…

Desde el extremismo izquierdoso hasta los petulantes derechistas, juegan el maldito rol de creerse ellos los mesiánicos, los sabios, los ungidos, los salvadores, escondiéndose en un laicismo que ha sepultado los principios éticos y morales, columnas verticales de nuestra sociedad, historia y cultura.

La ausencia de Dios en todos nuestros actos nos convierte en seres fríos, indiferentes, codiciosos, dominantes, egoístas, al punto de poner nuestros intereses y odios por encima de la fraternidad, igualdad y solidaridad entre todos (hombres y mujeres).

Es este laicismo estúpido y demencial el que nos arrastra a túneles de perdición y depravación, nos conduce a un liberalismo absurdo y profundamente sectario, al punto cada vez más evidente de que todo cuanto se dice y se hace en nombre y para el pueblo, termina siendo sin el pueblo y para unas oligarquías desquiciadas por el poder y las riquezas…

El temor y el respeto a Dios y sus eternas enseñanzas son la única salida que nos queda, y por ello es fundamental una revolución interna que sacuda ese manto cruel de falsas libertades y derechos, que lo único que ha provocado es decadencia, libertinaje y degradación…

Por ello hago un llamado general, en especial a nuestros gobernantes, para que volvamos al redil, le pidamos a Dios perdón por nuestra soberbia, rogando de Él misericordia, protección y seguridad… todo con Él, nada sin Él…

Comenzando en la constitución del Estado, su guía y mandamientos tienen que estar claramente presentes, lo que por cierto debe significar que nos encomendamos a Él, y no a ninguna religión en particular, pues ello podría significar que ciertos farsantes se crean con el derecho de erigirse en profetas, apóstoles y nuevamente caer en las manos de manipuladores y explotadores…

Gracias, mi Dios, gran arquitecto universal de todo lo creado, por hacerme ver la luz que estoy convencido dará un giro de 180 grados a todos nuestros males y desgracias.

Se tenía que decir.

Semper Fi.