Opinión

¿De la mente o el alma?

Jorge Alania Vera
Jorge.alania@gmail.com
Desde Lima, Perú, para LA NACIÓN de Guayaquil, Ecuador.

¿Cómo tomar la noticia de que no se ha demostrado que la depresión sea causada por un desequilibrio químico? ¿Cómo entender que tal vez no sea una disfunción mental corregible con fármacos sino una carencia o una enfermedad momentánea del alma, que se puede abordar o curar de otra manera?

Durante décadas, los psiquiatras y estudiosos han sostenido que la depresión es causada por una deficiencia de serotonina. Sin embargo, un estudio Molecular Psychiatry, que reunió la evidencia de todas las principales áreas de investigación sobre las conexiones entre la serotonina y la depresión acaba de descubrir que ninguna de estas áreas de investigación mostró evidencia convincente de que la depresión sea causada por niveles bajos de serotonina. De hecho, hubo poca evidencia de cualquier anomalía de la serotonina en personas con depresión.

La discusión, sin embargo, seguirá. Hay especialistas que afirman que data de muchos años. Tal vez si lo nuevo aquí, para un aficionado interesado particularmente en el tema, es la reaparición mediática y social del alma como concepto venido a menos, incluso entre las religiones. Mens sana in corpore sano decía los latinos. Por lo demás, lo poco que se sabe del cerebro y su funcionamiento ayuda también a atribuirle conductas y comportamientos que antes eran del alma.

Pero el alma está allí. Nadie dice: te quiero con toda mi mente,  sino con toda mi alma. Es que la gente entiende que el alma es como el corazón que late dentro del cerebro. Jorge Manrique empieza sus inmortales coplas a la muerte de su padre de esta forma: “Recuerde el alma dormida, avive el seso y despierte…” haciendo una clara diferencia entre alma y mente. Claro, esto es poesía pero ¿qué dice la ciencia?

Varios especialistas asumen que debe haber algunos procesos cerebrales que causan la depresión que aún no se han descubierto integralmente. Entonces- se preguntan- si tal vez pensar en la depresión como una enfermedad cerebral es la forma incorrecta de pensar al respecto. El informe de la Sociedad Británica de Psicología sobre la depresión publicado en 2020 sostiene que «es mejor pensar en la depresión como una experiencia, o un conjunto de experiencias, que como una enfermedad». Quizás el modelo biopsicosocial tenga la respuesta.

Sea como fuere, si nos deprimimos estamos ante una angustia y debemos enfrentarla. Esa profunda desazón puede estar relacionada con nuestras neuronas, pero fluye ante una situación o situaciones específicas de la vida personal y social. Sepamos verle los ojos. Sepamos sentirla. Saramago, que no era creyente, escribió: “Dentro de nosotros hay algo que no tiene nombre, ese algo es lo que somos.