Opinión

DE HISTORIA EN HISTORIA

Bridget Gibbs Andrade/Cuenca.

 

EL CABALLO NEGRO

Francesco Baracca era hijo de un banquero prominente y una condesa. Desde pequeño fue un aficionado de los aviones. Cuando Italia formó su propia fuerza aérea en 1912, fue uno de los primeros en alistarse. Llegó a dominar, en dos años, el manejo del caza Niueport 11. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, en 1914, ya era un piloto consumado. Baracca se destacó en los combates aéreos iniciando una prestigiosa carrera militar en la que consiguió derrotar a 34 aviones enemigos, convirtiéndose en el as del aire de su país. Convertido en un ídolo nacional por sus victorias en el campo de batalla, el aviador fue condecorado con varias medallas. Lo nombraron capitán de la 91 escuadrilla aérea en 1917. Transformó su flota de aviones en una escuadra de ases, formada con los mejores pilotos italianos de ese tiempo, emulando al “Circo Volador” alemán del Barón Rojo. (Este escuadrón alemán se ganó el nombre de “Circo Volador” por sus aviones pintados de colores llamativos, y su pericia para realizar sensacionales maniobras aéreas).

Durante los dos últimos años de la guerra, Baracca decoró su caza con el caballo negro rampante sobre fondo blanco de su familia, convirtiéndose en un símbolo de victoria pese a la muerte de Francesco en el aire en 1918. Murió ametrallado por un avión austríaco a pocos meses de que se acabe el conflicto bélico. Con el arribo de la paz, el as italiano del aire fue homenajeado con varios monumentos. Sepultaron su cuerpo en un sarcófago de bronce hecho con los cañones austríacos capturados.

Sin embargo, su conexión con el piloto de carreras, Enzo Ferrari, no llegó hasta 1923. El italiano acababa de ganar el Gran Premio en Rávena en el Circuito Savio. Entre los asistentes estaban los padres del aviador italiano que combatió a los alemanes con la insignia familiar pintada en el fuselaje de su aeronave. Su madre fue quien le sugirió a Enzo que adoptara el embema de su hijo en sus autos de carreras para que la suerte los acompañara. Ferrari aceptó. Fue así como diseñó la imagen icónica cambiando el blanco por amarillo en honor a su natal Módena e incorporó la bandera de Italia en la parte superior. Esta es la historia de cómo el escudo de armas del afamado aviador italiano de la Primera Guerra Mundial, fue adoptado por Ferrari como el símbolo de su escudería. Una insignia de origen mítico y poco conocido.