Opinión

Daniel EK

Podríamos incluir también aquí a su socio Garret Gamp. Al igual que ocurre con Airbnb y con el siguiente en la lista, Spotify, los emprendedores hablan de la empresa, Uber, como referente, más que de sus fundadores que, incluso, en algún caso ni siquiera conocen.

Sea como sea, es innegable que Uber ha revolucionado por completo el sector del transporte de personas y el de la movilidad en general. Es cierto que en más de un país, como es el caso de España, han levantado una buena polvareda y su desembarco no ha estado exento de polémica, hasta el punto de que se han tenido que enfrentar a barreras legales importantes, pero su huella ya está puesta y han propiciado el desarrollo de modelos locales que han crecido como la espuma, como Cabify.

Es probable que si salimos a la calle y preguntamos a la gente cómo se llama el fundador y CEO de Spotify nadie recuerde su nombre, pero, sin embargo, el 80% de la población será capaz de saber para qué sirve su aplicación o la habrá usado en algún momento.

Y es que, como señala Morales, “si algo ha cambiado en estos últimos años en el mundo de la innovación es que aparecen tantos productos que transforman de forma rápida industrias o nuestra forma de consumir, que es complicado que la figura del gurú impacte tanto como su creación. Estas compañías que transforman la sociedad sirven constantemente de inspiración”.

El sueco Daniel Ek montó su primera empresa con apenas 13 años y antes de su mayoría de edad ya tenía alguna decena de empleados. Tras varios éxitos y fracasos empresariales y un tiempo de retiro en una cabaña, cofundó la aplicación en 2006 junto a Martin Lorentzon. Sufrió la incomprensión tanto de las discográficas como de los cantantes, pero a día de hoy es un negocio totalmente cristalizado que, tras su reciente salida a Bolsa, ha pasado a estar valorado en 26.500 millones de dólares.

Por Revistas Emprendedores.com