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Cupre direccionó a los periodistas en temas de conflicto y violencia simbólica en las imágenes

Un periodista español y uno venezolano intervinieron durante la segunda edición de la Cupre en temas de la participación de periodistas en zonas de conflicto y la cultura del espectáculo respectivamente.

GUAYAQUIL. Política en el periodismo y el periodismo en la política, fue el tema que cerró la II edición de la Cumbre para un Periodismo Responsable (Cupre), a cargo de Álvaro García, vicepresidente de Bolivia.

Pero antes, el evento tuvo la intervención de Guillermo Mastrini, Mikel Ayestaran y José Finol, quienes proceden de  Argentina, de España y de Venezuela, respectivamente.

Ayestaran abordo el tema sobre: “La difícil labor periodística en zonas de conflicto”,  y compartió experiencias que vivió en países que se encuentran en conflicto bélico  como son: Líbano, Siria, Afganistán, Libia, Irak, Irán y Pakistán.

“Uno nunca sabe cuándo se va a generar el conflicto, la noticia. Es por eso que siempre se debe estar preparado” aconsejó a los jóvenes periodistas que se dieron cita durante estos dos días que duro el evento.

El conferencista, que actualmente trabaja como freelance,  explicó que su modo de trabajo es el ‘periodismo de maleta’, por lo que recomendó que los novel periodistas deben empaparse en temas y tecnología para hacer una cobertura a la altura del hecho.

Otro tema en el que ahondo el experto, es la manera en que los periodistas dan coberturas a las guerras, pero luego se olvidan de darle continuidad a la noticia.

“Por lo general se termina la guerra y ya no les interesa seguir cubriendo ese país, ni lo que ahí pasa, eso ocurrió en Libia. A mí me gustaría estar ahí porque hay bastante información, pero los medios te dicen que ahí ya no hay nada”,  detalló el español.

Al momento de referirse a la tecnología, la describió como una herramienta importante en el ámbito comunicacional porque ha permitido a la ciudadanía acercarse a los hechos. “Hace dos décadas había que montar todo un aparataje de equipos para hacer una transmisión, lo cual ahora es posible con pequeños medios tecnológicos”, expresó.

Aunque él aseguró que “en un conflicto, siempre la fuente más confiable será la que gente, la que siente, la que padece las consecuencias”, pidió a los periodistas y aspirantes a periodistas no perder la perspectiva del profesional que ante todo, siempre deben privilegiar a la gente.

Ayestaran  ha sido ganador de algunos reconocimientos por sus arriesgadas coberturas en algunos países de Medio Oriente.

El congreso que se llevó a cabo en el Centro de Convenciones de  Guayaquil, también  contó con la intervención de Finol, que se refirió a la  semiótica del espectáculo y violencia simbólica.

Durante su charla, conceptualizó  la cultura del espectáculo como el exceso de representación de las personas u objetos y un ejemplo claro que detalló Finol, es la necesidad que todas las sociedades tienen de representar su imagen a través del selfie.

“Este fenómeno que parece poco serio para mi es revelador, para esto que llamamos representación del espectáculo”, afirmó el disertador.

Al momento de canalizar la cultura o representación del espectáculo en el campo periodístico, Finol proyectó imágenes de un diario, que según indicó eran de Venezuela, donde se podía apreciar en la portada una imagen de dos individuos en el suelo llenos de sangre y sus vestimentas desgarradas.

“La construcción social de la violencia, del desprecio al ser humano,  y presentar un mundo espectacular donde los cuerpos se transforman en objetos de venta”. Es donde los comunicadores sociales deben informar de manera periodística y no magnificar los hechos.

“El simple hecho de informar, necesita la recreación de los hechos una reconstrucción de la realidad. Actualmente los medios en lugar de informar algo que existe, crean una realidad espectacular”, expreso.

Así mismo puntualizó que este fenómeno podría responder a la influencia de la televisión, el cine y las realidades distorsionadas, que se confunden con la ficción.

Finalmente aclaró que en esta sociedad del espectáculo donde predomina la violencia simbólica, se nos impone la imagen sobre las cosas, la copia sobre el original, la representación sobre la realidad, y la apariencia sobre el ser.

“El día en que la sociedad se insensibilice ante la violencia real, ese día la sociedad pierde retrocede enormemente”, puntualizó. (VBF/La Nación)