¿Cumplir un año más o menos de vida?
Por: Gioconda Juez/Wuanplus
Guayaquil Ecuador
Hoy cumplo un año más de vida. Y mientras muchos preguntan cuántos años cumplimos, quizá la pregunta verdadera debería ser otra: ¿cuántos años hemos vivido realmente?
Porque vivir no es simplemente sumar calendarios. No es contar cumpleaños, velas apagadas ni fotografías que amarillean con el tiempo. Vivir es haber amado, haber llorado, haber caído y levantado; haber perdido y, aun así, haber encontrado razones para continuar.
Hay personas que tienen muchos años, pero pocas historias. Y hay quienes, en menos tiempo, han vivido intensamente, dejando huellas profundas en quienes tuvieron la fortuna de cruzarse en su camino.
Por eso, cuando llega un cumpleaños, más que mirar el número deberíamos mirar el camino.
¿Qué aprendimos? ¿A quiénes amamos? ¿A quiénes perdonamos? ¿Cuántas veces tuvimos que comenzar nuevamente? ¿Cuántos sueños quedaron pendientes? ¿Y cuántos todavía nos esperan?
Cumplir años también significa hacer las paces con nuestra propia historia. Entender que no todo salió como queríamos, que hubo decisiones equivocadas, personas que se fueron, puertas que se cerraron y momentos en los que pensamos que ya no podíamos más.
Pero aquí estamos.
Y quizá esa sea la verdadera celebración: seguir aquí.
A cierta edad dejamos de preocuparnos tanto por cumplir años y comenzamos a preocuparnos por cumplir sueños. Dejamos de contar cuánto tiempo ha pasado y empezamos a preguntarnos cuánto amor, cuánta esperanza y cuánta vida podemos todavía entregar.
Porque nadie cumple “un año menos”. Cada cumpleaños es un año más que la vida nos concede.
Un año más para abrazar.
Un año más para agradecer.
Un año más para pedir perdón y perdonarnos.
Un año más para intentar aquello que alguna vez dejamos pendiente.
Y entonces comprendemos que la edad no debería ser una sentencia, sino un privilegio.
Hoy, frente a un nuevo cumpleaños, no quiero preguntarme cuántos años tengo. Quiero preguntarme qué haré con los años que todavía me quedan.
Porque quizá lo más hermoso de cumplir años no sea mirar hacia atrás, sino descubrir que todavía podemos mirar hacia adelante.
Y mientras haya un sueño que nos despierte, una persona a quien amar, una palabra que decir, un proyecto que construir o simplemente una mañana que agradecer…
la vida no nos está diciendo que el tiempo se acaba. Nos está invitando a vivirlo.
Por eso hoy no celebro solamente un año más.
Celebro la oportunidad de seguir escribiendo mi historia.
Y tengo una certeza que quiero llevar conmigo en este nuevo capítulo:
Lo mejor de mi historia todavía está por escribirse.
