Opinión

CUMPLIENDO CON LO OFRECIDO.

Antonio Aguirre Medina/Guayaquil

antonioxaguirre@gmail.com

 

               PARTE 2

¿Cómo llegó el Ing. Miguel Salem Dibo a ser parte de la iniciativa del proyecto Santa Cecilia?, ¿por qué alguien, a lo mejor algún amigo o amiga común se los recomendó?, además era una persona muy agradable, simpático, GENEROSO, excelente conversador y los tres: Aguirre, Novillo y Salem tenían el mismo gusto por las féminas ¿mi tía abuela Isabel (Chaba) Avilés Elizalde, hípica también, propietaria de caballos les decía: LOS TRES REPRODUCTORES.

Toda la planificación se realizó en las oficinas de mi padre en la dirección ayer indicada y, se empezaron a buscar los terrenos, hubieron varias ofertas, recuerdo tres: la del señor Uraga Parra; y de otro, apellido Rodriguez, pero la más interesante fue de la Sra. Cecilia Gómez Iturralde de Ycaza Aspiazu, que en esa época estaba  casada con el Ing. Ignacio de Ycaza Aspiazu, a quién le compraron 100 hectáreas de terreno  a 1 Sucre el metro cuadrado y el Ing. Icaza se quedaría como ACCIONISTA y Presidente de Lotización e Hipódromo Santa Cecilia, mi padre como Gerente General, Vicente Novillo como Contador y Auditor General, Miguel Salem como el Constructor y, mi tío Martín Aguirre como Gerente de Ventas.

Esta parte no recuerdo bien y se refiere a los estudios, todos los diseños y cálculos me parecen que fueron encargados al Arq. Simón Bolívar Jalón Feraud.

Los terrenos que fueron comprados a 1 sucre el metro los vendieron en promedio a 16 sucres el metro lotizado y, la empresa se reservó un lote grande para futuros desarrollos.

Recuerdo que cuando se cerró la negociación Mr. Harry Crawford nos llevó a mi padre y a mí en el helicóptero HILLER de Don Juan X. Marcos Aguirre a inspeccionar el sitio, que era un valle rodeado de cerros dedicado a la agricultura.

Como anécdota las tres primeras casas construidas fueron la de mi padre con 10 pesebreras para sus caballos, la de mi tío Martín y la mía algunos años después.

En aquella época no existía Urdesa, Miraflores ni Los Ceibos y la entrada principal era por la vía a Daule.

La inauguración y bendición la organizó mi abuela María y estuvo a cargo de Monseñor César Antonio Mosquera Corral, quién era el Arzobispo de Guayaquil, fue el 24 de mayo de 1956 y tan apoteósico que la gente no entraba en las dos tribunas y llegaban a pie, en bicicleta y por supuesto en todo tipo de vehículo. Las ventas de terrenos fueron un éxito y produjeron lo suficiente para solventar casi toda la obra.

Pocos años después la hípica creció tanto que tuvieron que hacer una nueva tribuna en base a la venta de palcos a perpetuidad y el compromiso era que si había algún cambio de Hipódromo se mantendría la propiedad de los palcos en el nuevo destino, esa tribuna no se concluyó nunca, en la planta baja se incluían un bar, una sala de reuniones y oficinas.

La familia Aguirre tenía cuatro palcos juntos: de mi abuelo Juan, de mis tíos Carlos y Juan; y de mi padre, nunca respetaron el ofrecimiento y a mí personalmente un señor «X» me hizo retirar de un palco que era parte de los designados en Buijo a mi familia, aduciendo que el Palco estaba alquilado por un hijo.

Después de 2 o 3 años de la inauguración de Santa Cecilia vino la debacle porque una epidemia llamada Encefalitis Equina arrasó con el 70 por ciento del activo caballar, por ese motivo los accionistas tuvieron que ceder el 25 por ciento de las acciones a una nueva institución que se llamó Jockey Club de Guayaquil.

La administración de la nueva empresa no tuvo el éxito esperado y en unos pocos años los tres fundadores retomaron las acciones que perdieron y pagaron todas las deudas urbanizando los terrenos, obra que estuvo a cargo del patriarquito, pero quedaron inconclusas y el Municipio de Guayaquil tuvo que terminarla.

Después del fracaso del Jockey Club de Guayaquil se vuelve a juntar la sociedad perfecta: Aguirre, Producía; Novillo, Contabilizaba y Salem, Gastaba.

¿Por qué se cerró Santa Cecilia?, simplemente porque al cambiar su estado de tierras rurales a tierras urbanas los impuestos aumentaron en un altísimo porcentaje.

Las cuentas de la sociedad nunca se pudieron aclarar, por ejemplo, remataron al IESS el canal 4 de televisión  y el producto de la venta la usaron con cargo a devolución en la campaña electoral del Ing. Miguel Salem Dibo a la Alcaldía de Guayaquil, cuando le ganó Antonio Hanna Muse, préstamos a Inca Kola, pagos de hipotecas del edificio de Huancavilca y Cacique Álvarez y del Edificio de Avenida del Ejército y Primero de Mayo, no se sinceraban  las cuentas por que siempre había un después las cruzamos.

CONTINUARÁ CON LA PARTE CORRESPONDIENTE AL HIPÓDROMO BUIJO EL SÁBADO 1 Y EL DOMINGO 2 DE OCTUBRE.