Opinión

Cuba Inc se abre al capital extranjero, pero con límites

Por Daniel Trotta y Marc Frank

@Reuters

El nuevo interés de Cuba en el capital extranjero tiene sus límites, como lo ha descubierto Philippe Pouletty.

El médico francés, fundador de la empresa de biotecnología Abivax, está trabajando en estrecha colaboración con el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología de Cuba para promover una vacuna terapéutica contra la hepatitis B crónica que podría aterrizar en el mercado asiático en dos años y luego en Europa.

Pero cuando propuso la idea de colocar una empresa en la bolsa de valores en el mercado paneuropeo Euronext con el Estado cubano como accionista, resultó claramente demasiado, demasiado pronto.

“Le dije medio en serio y medio en broma, que tenía una propuesta capitalista”, dijo Pouletty en una conversación con Fidel Castro Díaz-Balart, asesor científico y el hijo mayor del líder revolucionario cubano, Fidel Castro.

“Su respuesta después de más de 30 segundos fue, que eso es realmente muy interesante, pero si usted quiere que lleguemos a un acuerdo rápidamente, ese no es el camino más rápido. Es un par de años antes de tiempo”, recordó.

Abivax acordó comprar por adelantado a Cuba las vacunas a un precio predeterminado y pagar regalías cuando el producto esté en el mercado.

La experiencia de Pouletty ofrece un vistazo a la mentalidad de la Cuba Inc.

Convencido de que el país necesita capital, los líderes cubanos le están dando la bienvenida a los negocios bajo una ley de inversión extranjera aprobada hace un año, pero quieren un estricto control sobre el ritmo del cambio.

El interés de las empresas de Estados Unidos en Cuba se ha disparado desde diciembre, cuando los presidentes de Estados Unidos, Barack Obama, y de Cuba, Raúl Castro, anunciaron que trabajarían por restablecer las relaciones diplomáticas tras décadas de hostilidad.

“En la mañana de 17 de diciembre, Cuba era todavía una palabra que se escuchaba en voz baja en los círculos de negocios de Estados Unidos. Por la tarde, la mitad de las empresas estadounidenses estaban hablando de formar un equipo para Cuba”, dijo Mark Entwistle, un ex embajador de Canadá en La Habana y que ahora es socio del banco mercantil Acasta Capital que asesora a empresas interesadas en invertir en Cuba.

Entre los estadounidenses que han visitado recientemente a Cuba se encuentran ejecutivos de las empresas JetBlue Airways Corp, Pfizer Inc y MasterCard Inc.

La mayoría de las empresas estadounidenses siguen bloqueadas debido a los 53 años de embargo comercial que Washington aplica a La Habana.

Obama ha flexibilizado algunas de sus medidas a las importaciones, los viajes y las telecomunicaciones, lo que ha permitido negocios pequeños como que Netflix ofrezca películas por Internet en Cuba y Airbnb ponga en la red ofertas de alquiler de viviendas de residentes cubanos en la isla.

Si Obama puede convencer al Congreso controlado por los republicanos de terminar con el embargo, las compañías estadounidenses tendrían libertad para hacer negocios en Cuba, a pesar de que todavía se enfrentan a obstáculos considerables, como la burocracia, un sistema judicial impredecible y un mercado laboral fuertemente controlado.

La queja principal de las empresas extranjeras es que tienen prohibido contratar y despedir a empleados directamente y deben usar como intermediarios a las agencias de empleo del Gobierno.

Muchas empresas extranjeras han prosperado en los últimos años. Administran hoteles y construyen barcos, refinan petróleo, elaboran embutidos. Otras tienen participación en empresas de agua, cerveza, refrescos, ron y cigarros.

Tal vez ninguna ha invertido tanto en Cuba como la canadiense Sherritt International, que tiene negocios desde 1992 y ha generado el 73 por ciento de sus ingresos de 1.136 millones de dólares canadienses en el 2014 de negocios relacionados con la isla.

Sherritt extrae níquel en Cuba y refina en Canadá como parte de una sociedad en partes iguales con el Gobierno cubano. Y produce 20.000 barriles diarios de petróleo que vende a Cuba y, además, tiene un tercio de participación en una empresa mixta de electricidad.

Incluso en una actividad expuesta a las oscilaciones de los precios de los productos básicos, Sherritt dice que siempre ha obtenido un beneficio o al menos el equilibrio en el negocio de níquel.

“Les diremos a los demás que Cuba es un gran sitio para hacer negocios”, dijo Sean McCaughan, vicepresidente de relaciones con los inversores de Sherritt, pese a que el embargo impide a los ejecutivos de la empresa poner un pie en Estados Unidos y la compañía no puede participar en los mercados de capitales de la mayor economía del mundo o embarcar en sus puertos.

Otras empresas han fracasado estrepitosamente y se han visto obligadas a abandonar la isla o sus ejecutivos han terminado en la cárcel y con sus bienes confiscados. Acusaciones de sobornos menores pueden llevar a las personas a prisión.

Y al menos un multimillonario del sector de bienes raíces no volvió impresionado de un reciente viaje a Cuba.

“No encontré que hubiesen muchas grandes oportunidades. Fue como retroceder al pasado”, dijo Stephen Ross, presidente y fundador de The Related Companies, al canal de televisión CNBC.

“Se necesita un Gobierno que realmente quiera el cambio, que realmente quiera hacer negocios y que realmente quiera ver crecimiento y, realmente, no se siente para nada esa sensación”, agregó.

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