Opinión

Cuatro manos para un condón

 Fuente: Quim Monzó/España.

Tulipán es una marca argentina de condones que acaba de ­crear un nuevo modelo que lleva por nombre Placer Consentido. Imagino a los creativos reunidos en torno a una mesa, cavilando cómo podrían idear un nuevo preservativo que aprovechara la oleada de denuncias por agresiones sexuales que los últimos tiempos ocupan los titulares de los medios de comunicación. El resultado de ese brainstorming es este condón que –como su nombre indica– exige que hagan falta cuatro manos con sus dedos para, actuando de forma coordinada, sacarlo de la cajita en la que viene, y en la que consta el eslogan promocional: “Si no te dice que sí, es no”.

Explican que el producto busca promover el sexo consentido, y por eso las cuatro manos implicadas tienen que presionar y estirar simultáneamente ocho puntos diferentes. Si no se hace de esa manera la cajita no se abre y os quedáis con las ganas. De momento, los condones se distribuyen de forma gratuita en bares y locales de ocio nocturno de Buenos Aires. Aseguran que los pondrán en el mercado de manera generalizada antes de que acabe el año. Un portavoz de BBDO, la agencia que los promociona, dice: “Tulipán ha hablado siempre del placer seguro, pero en esta campaña hemos creído que debíamos hablar de lo más importante en toda relación sexual: el placer sólo es posible si los dos dais vuestro consentimiento”.

La campaña ha tocado la fibra de muchas personas, que consideran que esos condones son la solución ideal contra las cópulas no deseadas por una de las partes. Las alabanzas se multiplican en la red. Pero hay un detalle que me desconcierta: sólo piensa en las relaciones a dos, y muchas veces en las relaciones sexuales hay más personas implicadas. En los tríos, por ejemplo, la figura más simple después de la pareja. ¿Qué pasa si dos de las personas del trío se ponen de acuerdo para abrir la cajita, y la tercera no quiere? El consentimiento se esfuma de inmediato, por mucho que el preservativo se llame Placer Consentido.

Pero bueno, ciñámonos a la pareja. Ahora que en la red son legión los amantes de ofenderse por cualquier nimiedad y buscar pegas a todo, ¿cuántos días tardará en poner el grito en el cielo alguna asociación de amputados (“limb-different” los llaman en inglés políticamente correcto) porque Placer Consentido los discrimina? Aunque sean dos personas, si a una le falta un brazo, no podrán abrir la cajita. ¿No tienen derecho, ellos también, a dejar claro que la relación es consentida?

En contra de lo que dicen los creadores del invento, dudo mucho de que antes de finales de año estén en el mercado. Durante un tiempo los seguirán distribuyendo por los locales nocturnos, pero después, cuando el efecto propagandístico disminuya, olvidarán su promesa. Ya habrán conseguido lo que querían, que no es otra cosa que medio mundo hable ahora mismo de esta idea que muchas personas consideran “genial”. No hay ninguna causa, noble o no, de la que el marketing no pueda sacar un rendimiento económico.