Opinión

Cuando no pueda…

Dr. Miguel Palacios Frugone/Guayaquil

El día que esté viejo ten paciencia y compréndeme.
Si derramo comida sobre mi camisa y olvido cómo atarme mis zapatos; recuerda las veces que yo te limpiaba y como ataba tu calzado para que fueras al colegio.
Si mientras conversamos repito la historia que ya sabes de memoria; no me interrumpas y escúchame.
Cuando eras pequeñita te narraba el mismo cuento para que cerraras tus ojitos.
Si alguna vez me hago mis necesidades en la ropa, no me avergüences diciéndomelo.
A mí también me desagrada.
Te juro que no tengo la culpa; no lo puedo evitar.
Piensa en las veces que estuve pacientemente a tu lado, hasta que terminaras lo que tú también hacías.
No te enfades si no me quiero bañar; no me regañes por ello.
Recuerda los mil pretextos que inventaba para que tú también lo hicieras.
Cuando me veas ignorante frente a una tecnología que jamás entenderé, contémplame con benevolencia y no me lastimes con una sonrisa burlona.
Fui yo el que te enseñó tantas cosas…
Prepararte para enfrentar la vida tan bien como lo haces, es la resultante de mi ejemplo y perseverancia. Si mientras hablamos se me olvida lo que hablamos; no me interrumpas.
Ten paciencia hasta que lo recuerde y si no puedo hacerlo; tal vez no era importante y me ponga contento solo con que me atiendas en ese instante.
Si alguna vez no quiero comer; no insistas…
No tengo fuerza para morder, ni gusto para sentir.
Cuando me fallen las piernas, dame tu mano.
Hazlo como yo lo hacía cuando aprendías a caminar con tus débiles piernitas.
Si alguna vez me oyes decir que ya no quiero vivir y solo quiero morir; no te enfades.
Ahora no vivo si no sobrevivo y eso no es vivir…
No te pongas triste por verme como me ves.
No necesito tu compasión, sino tu comprensión.
Actúa como yo lo hice cuando comenzabas a vivir.
Siempre quise lo mejor para ti.
Para eso construí cada sendero que hoy tan sólidamente recorres.
Cuando llegue a mi futura vivencia, te haré un nuevo camino para que sigas mis huellas y al final nos encontremos.
De la misma manera que te acompañé en el transcurso de tu vida, te pido que estés a mi lado cuando termine la mía. Siempre estaré junto a ti.
Mientras dure esta existencia y la siguiente…
Hasta cuando no pueda amarte te amaré mi chiquita.