Opinión

¿CUÁNDO EMPEZARÁ LA CORRESPONSABILIDAD DEL GOBIERNO?

Ing. Agr. Gonzalo Gómez Landires/Guayaquil

El compromiso de esta formalidad es el reparto equilibrado de las acciones necesarias para alcanzar un objetivo común. En ese contexto, el pueblo ecuatoriano ha asumido responsablemente su participación, un poco a regañadientes para ser sinceros, pero admitiéndolo finalmente.

Su soporte se inicia con la confianza entregada mayoritariamente al nuevo Presidente; luego coincidimos en lo fundamental que era el combate a la violencia y el narcotráfico; después respaldamos una consulta popular que nunca se entendió completamente, pero que igual se apoyó; se respaldó el incremento del IVA a pesar del enorme sacrificio que significa para la población; se resignó al incremento de la gasolina por ser insignificante y no afectar directamente a las masas populares, aunque tampoco ayude al Gobierno.

Pero la corresponsabilidad implica la interacción entre los actores, y solo se ha podido advertir la disposición y el sacrificio del pueblo, sin haberse percibido alguna respuesta del Gobierno. Por la urgencia económica se le pidió sacrificio a la industria, a la Banca, al comercio, al sector artesanal, a los profesionales, al sector agropecuario y al pueblo en general. Lo necesitaba el Gobierno… y el pueblo respondió.

Como contraparte, el Gobierno tenía que, por lo menos: reducir el tamaño del Estado y eliminar el ejército de «pipones» y sanguijuelas de la burocracia; eliminar las empresas públicas improductivas; terminar con la corrupción en los contratos de comercialización de petróleo y corregir los exagerados costos de producción; acabar con la indecencia de las compras públicas y contrataciones; desarmar la vergonzosa telaraña de la adquisición de medicina e insumos para los hospitales; clausurar el negociado de los cupos de exportación para el MAG; terminar con la ignominia de las importaciones agrícolas que dejan sin mercado a la producción nacional, y muchas, muchas cosas más.

Señor Presidente, cualquier esfuerzo que caiga en terreno pantanoso será absorbido por su bascosidad, por eso, corregir la inmundicia debería ser la primera responsabilidad del Gobierno, si pretende sembrar en tierra fértil… y cosechar.