Opinión

¡CUÁNDO EL AMOR SE ENCUENTRA EN EL AIRE!

Antonio Palacios

Desde Hamburgo-Alemania para La Nación de Guayaquil-Ecuador.

 

Vivimos en un mundo convulsionado, la oscuridad está marcada por el despertar de los millones de habitantes que lo habitan. La guerra, la miseria son parte de ese aletargamiento en que el hombre ha entrado, donde la cabida a la maldad, a la conquista, priman en algunos de los países mal llamados desarrollados, haciendo del imperio de la fuerza, la razón de la verdad.

Sin embargo, el mundo incoherente tiene en el amor la sublimidad de la coherencia, éste está inundado de él, donde la actitud primitiva y sub desarrollada de los que lo componemos cae bajo el peso de su poder. Muchas majestuosidades lo rodean, haciendo que la vida sea maravillosa y, es el nacimiento de un haz divino, el que nos permite marcar la diferencia entre los seres que lo habitamos, donde ¡no es el más fuerte el que sale airoso!, sino, aquel que mira el firmamento acentuado en la creencia de un ser superior ¡DIOS!

El amor se encuentra en todas partes, creyentes y no creyentes; lo sentimos, lo vivimos, esta donde no creemos existe, nos pone en la disyuntiva de cogerlo, minimizarlo o simplemente ignorarlo. Dios es amor, manifestado en lo excelso de su estado, él siempre está ahí, dándonos la fuerza necesaria para vivir y hacer de lo aparentemente irracional ¡nido de fortaleza para superar adversidades que hacen de la oscuridad un haz de vida!

Diciembre es un mes especial, el aroma de amor pulula a nuestro alrededor llevándonos a la peregrinación del alma por el alma, donde no hay diferencia de lo que ¡se! es, con lo que no ¡se! es, ángeles se presentan en nuestro camino, impregnándonos de esa pureza muchas veces desaparecida, la que nos induce a remover nuestras fibras más íntimas para hacer lo que nos negamos a realizar. Felizmente no todos necesitamos esta inyección de vida, hay ángeles que sin saber que ¡son! están en nuestro entorno, dándonos verdaderos ejemplos de lo que es el amor; un lustra botas, un canillita, una anciana que con la venta de caramelitos engrandece la dignidad de la mujer, un discapacitado, son miles de los ejemplos que se cruzan por nuestra vida y no los queremos ver, gracias desde lo más profundo de mi alma para estos seres, por ser como ¡son!, creo que represento a esos millones de motivados, que creemos y que nos escudamos en la desidia, en el quemeimportismo para el ¡dar! sin esperar recibir.

El amor está en el aire, no hay privilegiados para su captación, lo tenemos a nuestro alcance, no lo desaprovechemos, la vida es corta y su reinicio no tiene fin.