Opinión

¿CUÁL ES LA CASA QUE ESTÁ EN ORDEN?

Econ. Marco Flores T./ Quito

El Gobierno del presidente Lasso asume y difunde como gran éxito lo que denomina haber “puesto la casa en orden” durante el tiempo que lleva gobernando.

¿Desde cuándo la responsabilidad fiscal, el bienestar y seguridad de la gente son simultáneamente incompatibles?

¿Realmente se ha eliminado el Déficit Fiscal Global con ingresos permanentes en el Presupuesto General del Estado (PGE) y en el Sector Público No Financiero?

¿Acaso el Superávit Global de 854 millones de dólares en el PGE al mes de abril de 2022 no es resultado de los «ahorros» generados por la destrucción de la inversión social pública y los ingresos temporales acumulados por sustantivos excedentes petroleros, Impuesto al Patrimonio y deuda pública?

¿La casa en orden excluye la situación de la economía real, la de la gente? ¿Poner la casa en orden significa renunciar al crecimiento y generación de empleo?

¿No es acaso el fanatismo económico el que durante los últimos 5 años le ha impedido al gobierno tomar una parte de la deuda pública contratada para cubrir el déficit fiscal y otra para impulsar el crecimiento, empleo y seguridad ciudadana?

¿La casa en orden es acaso independiente del desabastecimiento generalizado de las instituciones de servicios públicos y de la destrucción de la seguridad ciudadana?

¿La casa en orden es haber incrementado significativamente los receptores de bonos y subsidios a la pobreza?

¿Está la casa en orden con la economía real en situación crítica, especialmente para más de 7 millones de ecuatorianos que se debaten en pobreza multidimensional, pobreza por ingresos y pobreza extrema?

¿Está la casa en orden cuando el año 2021 aumentó la deplorable ecuación de desempleo más subempleo, la pobreza y pobreza crítica, respecto del año 2019 que fue el último año previo a la pandemia?

¿Está la casa en orden con una deuda pública que supera los 78.000 millones (sin contar otros 8300 adeudados al IESS) cuyo pago en promedio absorbe anualmente 25% del PGE?

¿La casa en orden es independiente de la insufrible inseguridad social y ciudadana actual?

¿Está la casa en orden cuando el orden se sustenta en que durante el año 2022 ingresarán al PGE entre 1500 a 2000 millones de dólares de ingresos temporales netos por excedentes petroleros producidos por petróleo con precio internacional superior a 100 dólares el barril, sumados a otros 500 millones por vigencia temporal del destructivo impuesto al patrimonio?

¿Acaso cuando Moreno llegó al poder no aseguraba que le habían dejado la economía destruida y entonces como ahora sus ministros de finanzas y consejeros presidenciales no dijeron que primero había que poner la casa en orden? ¿No llevan ya 5 años poniendo la casa en orden, y contando?

¿Está la casa en orden cuando el año 2021 Ecuador tuvo el rebote económico del PIB más bajo de la región?

¿Está la casa en orden cuando el año 2021 los ecuatorianos mantuvieron un ingreso real per cápita con el menor poder adquisitivo de la región y que además retrocedió al nivel de hace 10 años?

¿Cuál casa es la que está en orden porque es más que evidente la situación de angustia e inseguridad que viven las familias en Ecuador y particularmente sus 7 millones de pobres?

Si por «poner la casa en orden» se entiende reducir el déficit y cuadrar contablemente las cuentas fiscales, olvidando impulsar el bienestar y seguridad de la gente, entonces solo en el cementerio la casa puede estar en orden.

Solo hay que reflexionar cuál sería el balance fiscal si el precio internacional del petróleo no estuviese sobre 100 dólares el barril; si no se hubiese destruido la inversión social pública; sin los ingresos temporales del Impuesto al Patrimonio; si la deuda pública no tuviese un saldo superior a 78.000 millones de dólares; si no hubiese continuado la destrucción de empleo público, incluso en áreas tan sensibles como salud, educación y seguridad.

Hay un equipo económico que cree en una mano invisible estabilizadora y simplemente desprecia lo público, incluyendo los verdaderos efectos estabilizadores de la política fiscal y el multiplicador del gasto público. La política económica vigente en Ecuador ha provocado una deuda social gigantesca porque se basa en una causalidad equivocada y fanática. La falta de crecimiento económico prolonga la existencia del déficit fiscal con todas sus consecuencias y además causa la insostenibilidad social de la deuda pública, no al contrario.

Mayo, 28 de 2022