Opinión

¿CUÁL ES EL LÍMITE DE UNA DEMOCRACIA DEGENERADA…?

Por: Mario Ponce Lavalle – Quito

 

El concepto moderno, de lo que es y significa la Democracia, podría resumirse e incorporar los siguientes postulados:

“Sistema de organización social y de gobierno, que elige directamente a sus representantes, entregándoles el poder para propender por el bien común y por una vida en paz, bajo conceptos de libertad e igualdad, sometidas al imperio de la Ley”

Por supuesto que, con el pasar de los años, preceptos como: libertad de expresión y prensa, igualdad de género, respeto a la propiedad privada, respeto a los DDHH, respeto al libre mercado, y algunos otros conceptos mas -todos basados en la libertad y el respeto al ser humano- se han ido añadiendo, como una lógica consecuencia de lo que conlleva el entendimiento actual, de lo que es un régimen libre y democrático; que además, se basa en la INDEPENDENCIA de los Poderes del Estado, como contrapeso de un todo balanceado…

En tal virtud, !La democracia como tal, CONTRASTA DIAMETRALMENTE CON LA DICTADURA, que es su ANTÍTESIS…!

No importa cuál sea la “excusa” bajo la cual un autoritario -generalmente un sátrapa ladrón y de mala entraña- disfraza la acción de “tomarse el poder por la fuerza”, para imprimir un gobierno de única visión, carente de una verdadera designación directa por parte del pueblo soberano, que en base a conculcar derechos y libertades de las personas, controla la información, y generalmente somete el libre albedrío en base a propaganda, llegando a lograr la esclavización de sociedades enteras y la pauperización de los individuos que las componen, privilegiando a un Estado central.

Pero… durante los últimos 20 o 25 años, el mundo -y especialmente Iberoamérica- hemos sufrido el desarrollo de una “mutación degenerativa” de lo que la democracia natural significa, que habiéndose desarrollado cual tumor canceroso, ha parido este engendro dogmático que sin llegar a ser una dictadura formal, concluye exactamente en lo mismo: !La toma “constitucional” del Estado, en base a desfigurar y manosear la ley madre: la Constitución!

En el Ecuador, hemos llegado a aquello, de la mano de varios “engendros malignos” de la política, y nos hemos dado maneras, de llegar a DEGENERAR en máximo grado, el noble concepto de la Democracia…

Para ello, nos “inventamos” que en adición a los Poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, aparezcan dos más: el Electoral, y ese pulpo de 7 cabezas llamado: Concejo de Participación Ciudadana y Control Social.

Es así como hoy, si hacemos un balance de la situación actual, sobre cómo estamos como sociedad “democrática”, llegaremos a la triste realidad, de ser un Estado que está en el borde de llegar a ser: !un Estado fallido! Veamos…

Un Ejecutivo muy débil, que ha disminuido significativamente su aceptación popular, debido a múltiples ataques de sus detractores políticos; de cierta prensa, que apoyándose en certeras denuncias, se ha creído también con derecho, a auto enfundarse la capucha de verdugo; pero sobre todo, de la acción de quinta columna ejercida por un Legislativo torpe, antipatria e ignorante -salvo casos muy escasos- y también -hay que decirlo- debido a múltiples errores políticos de su parte; todo lo cual, ha deteriorado su “sintonía con el soberano”.

Un Legislativo que da vergüenza, por su desfachatez, ínfima preparación personal (salvo excepciones ya señaladas) y casi nulo vestigio de patriotismo en sus acciones; causan una indignación creciente y el rechazo casi unánime -debido a su alineación con el hampa en todas sus versiones- todo lo cual, comprueba su enorme estado de descomposición e indolencia frente a lo que sucede.

!Qué decir del Poder Judicial…! Podrido a tope… indolente a tope, convertido en corrupto agente oficioso de terroristas, asesinos y ladrones (…) a los cuales la fuerza pública se esmera en detener -arriesgando su vida misma- para que literalmente “jueces” o “juezas” infelices sin escrupulos, los vuelven a la libertad en minutos, para que sigan matando, robando y traficando… !Esto no puede seguir así…! Mientras el que supuestamente los controla o dirige, aparece cuál payaso, a “justificar” sus malas acciones, “…porque falta dinero para papel en los juzgados…”

Sobre el Poder Electoral da “flojera” hasta hablar… ¿En qué han quedado todas las denuncias de fraude electoral? ¿En qué estamos sobre la idoneidad del tal manejo electrónico del sistema? ¿Cómo avanza la depuración de fallecidos y/o “habilitados” para votar, que NO son ecuatorianos? Ellos, con Atamaint a la cabeza, creen que otorgan confianza, mientras la percepción real de la mayoría de ciudadanos, es que ahí, nada es claro…! Pero allí siguen parqueados…! Pasadas las “elecciones” nadie se acuerda de ellos, ni ellos de su obligación de rendir cuentas al soberano… y el fantasma de la “mano negra” del fraude, subsiste…

Del CPCCS, lo único claro, es que !no sirve para maldita la cosa…!

Este fue un invento maligno y pernicioso, que ha ungido a un cúmulo de “dones nadie” a la delicadísima función, de escoger y validar a toda la estructura de control del Estado… No hay sino que regresar a ver, ¿Qué han hecho? ¿Qué han logrado? ¿En que han contribuido?, para llegar a la conclusión, que nunca debió existir semejante entuerto constitucional…!

Así las cosas, sobreviene el gran dilema y la gran pregunta:

¿Estamos en el camino correcto, al defender la democracia a ultranza, espero el país se nos va de las manos…?

¿Estamos equivocados al pensar, que dado el alto estado de descomposición y/o degeneración al que hemos llegado, sobre los preceptos básicos que deben cumplir el sueño democrático, lo único que lo pueda componer, sea una acción de fuerza, que con patriotismo sumo, enderece lo que las leyes no permiten enderezar?

¿Seremos traicioneros con nosotros mismos, por solamente pensar semejante cosa?

¿O seremos de otra parte, conformistas, indolentes y cómplices callados y taimados, avergonzados y miedosos, si no levantamos con potencia el grito de inconformidad que denuncie semejante degeneración, y que componga todo este desastre?

!He ahí el dilema, compatriotas! ¿Qué hacer?

¿Cuál es el límite de tolerancia, ante una democracia degenerada…?