Opinión

¿Cuál debate?

Luis Hidalgo Vernaza

luishidalgov@gye.satnet.net

Luego de observar el supuesto debate que organizara el grupo El Comercio con la participación de los ocho candidatos a la presidencia de la República, la interrogación que nos planteamos casi todos los ecuatorianos que lo vimos es; ¿Cuál Debate?

La verdad es que el candidato del oficialismo ya había indicado que él no participaría en ningún debate y a lo que estaba dispuesto a concurrir era a un conversatorio.  Tal como lo calificó un medio se dio un dialogo sin mayor trascendencia, con preguntas estructuras de antemano y sin opción a réplica por parte de los participantes.

Las preguntas estaban diseñadas para que el oficialista no tenga problemas con sus contrincantes. No se toparon temas candentes o que lo pudieran poner en aprietos. Nada de la corrupción relacionada a Capaya o Papeles de Panamá, peor de Odebrecht.

Lo tratado fue: Institucionalidad y Política; Desarrollo Social y Economía, temática que no permitió abordar otros de mayor trascendencia nacional. Si bien las respuestas estuvieron más o menos acorde con las capacidades intelectuales de cada uno, no se puede decir que hubo algo nuevo. El modelador por tratar de dar realce al acto tenía un libreto repetitivo y cansino, típico gobiernista.

Nadie cayo en la provocación que en su momento quisieron poner de manifiesto uno que otro   de los participantes, como el caso del párvulo Espinel que colaboró con el gobierno de los verdes y que ahora pinta de opositor. Su ego lo traicionó en algunos instantes cuando reconocía los aciertos de la revolución. Tampoco le resultó a Zuquilanda con una denuncia contra Correa y que se la dirigió a Moreno.

El presidente ve que su candidato cae en picada ante las denuncias de corrupción y el poco o ningún apoyo de parte de las huestes verdes-Flex que están preocupadas de cuál es el camino más rápido para salir en estampida. Participó desde su Twitter criticando las respuestas de los aspirantes, sin dejar de lado la procacidad al invitar a Dalito a debatir con su perro. La campaña no tiene control alguno.

En definitiva, el conversatorio no sirvió de mucho. Pero si dejó de manifiesto que hay algunos aspirantes que están solo para chimbar y hacer el juego al gobierno.

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