Opinión

CRÓNICA DE UNA MUERTE SOCIAL ANUNCIADA

Comandante Raúl Hidalgo Zambrano/Guayaquil

Estamos inmersos en una crónica roja publicitada diariamente por la prensa televisiva, escrita, radial y de redes sociales ; este tipo de noticia es una narración al detalle de hechos violentos dónde la sangre humana es la protagonista, nos mantenemos y mantienen expectantes del próximo hecho que quizás superaré en violencia al último suceso, en una larga telenovela que supera a la novela “Crónica de una muerte anunciada” del escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez (1927-2014), narración extraordinaria de realismo mágico de un asesinato.

Crónica podemos llamar a una enfermedad física o psicológica de una persona, permanente de larga data, con un historial de acontecimientos continuos, que, a pesar de haber sido y tratada con medicamentos o yerbas ancestrales, cada vez empeora hasta que al final muere. Análogamente se puede aplicar a la sociedad.

Roja o rojo es un adjetivo que califica a la crónica, se usa el concepto del color por la similitud a la sangre; Además, se emplea como señal de peligro, emergencia, parada en semáforos de tránsito, luces de referencia de navegación de barcos y aviones que demuestran su lado izquierdo o babor. Es utilizado para representar ideologías como el socialismo o comunismo.

Muchos en la sociedad coincidimos con la perspectiva, de la prensa instruida, que la córnica roja es su antítesis, porque los relatos detallados de hechos violentos rebasan lo éticamente aceptable cuando son presentados crudamente a todos los ciudadanos sin considerar ninguna restricción social de edad, etc. Ejemplo: las ejecuciones macabras que ocurrieron en la penitenciaria o los asesinatos brutales que se ejecutan en las calles.

El incremento de los asesinatos en nuestro entorno ha producido una situación de miedo, desesperanza, incertidumbre y desconfianza en todo. Las autoridades del gobierno y organismos de seguridad no alcanzan a controlar, pero algunos dan diagnósticos en sendas disertaciones en medios de comunicación; con atrevimiento o ignorancia tratan de convencer que los índices estadísticos de delincuencia han bajado, por la solo declarar “guerra y mano dura” y disponer a los sistemas de seguridad acciones de fuerza. Alguien, dijo que los “avengers” o vengadores de Marvel saltarían a la cancha y que hay que iluminar ciertos sectores de la ciudad, con luces led.

Estamos enfocados en el “uso progresivo de la fuerza”, frase que circula como el saludo “buenos días”. ¿El sicario hace uso progresivo de la fuerza?, pero, no se debe contestar automáticamente sin analizar y responder a preguntas de fondo como: ¿por qué?, ¿cuáles son las causas?, ¿hay empleo, educación, salud…?

Una sociedad que se deteriora necesita más y más policía, señal que va hacia un punto sin retorno donde el delito es normal; considerando que los agentes de seguridad se reclutan de la misma sociedad enferma, y si su formación no es integra, algunos reforzarán a la delincuencia, pero esta vez, amparados por el uniforme, arma y autoridad que le otorga el Estado. Así, continuaríamos sumergiéndonos en un realismo mágico o crónica de una muerte social anunciada.