Opinión

Crisis de la magistratura

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

La falta de sanciones disciplinarias, por parte de un organismo cuyos integrantes sean la representación de los más preciados principios y valores de nuestra sociedad, son la causa principal de la crisis de la Función Judicial, y de corrupción de magistrados y fiscales.

Es imprescindible reforzar los estudios de la abogacía y de las ciencias jurídicas, que son la fuente y materia prima de donde se alimentan los conocimientos de los magistrados y fiscales, para ejercer con sabiduría sus competencias, cuyos fallos deben ser la expresión diáfana y clara de la sabiduría, buen sentido, del que todos deben ejercer con suficiencia y lealtad.

Mientras no exista una verdadera selección de magistrados y fiscales, cuyas notas y cartas de presentación no estén sustentadas en la excelencia, independencia, probidad notoria y solvencia moral, no podremos sentir ni experimentar, que vivimos con la confianza de una aplicación de justicia basada en la equidad, igualdad y sometimiento de todos bajo el imperio de las leyes y las normas.

Sin justicia no hay Democracia, porque una libertad condicionada a los caprichos o intereses de aquellos que pretenden imponer sus intereses por sobre los de todos de manera general, constituyen los cimientos de los regímenes despóticos, tiranos, autoritarios y corruptos…

Sin disciplina y educación no hay orden, sin orden no hay mando ni obediencia. La aplicación de un régimen punitivo justo y oportuno, es fundamental para crear institucionalidad, fortalecer el respeto, cadenas de valores, derechos y una libertad plena.

 

 

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