Opinión

Crear y destruir

Daniel Tristancho / Guayaquil

daniel.tristancho@casagrande.edu.ec

Universidad Casa Grande

Es un mundo muy extraño en el que vivimos. Mientras que la ciencia apunta a traer de vuelta al mamut, extinto hace miles de años, mediante replicación genética, los tigrillos de la Amazonia, incluida la ecuatoriana, perecen ante las actividades humanas que desangran los bosques.

¿De esto se trata entonces? Mataremos a las especies lentamente y luego intentaremos traerlas de vuelta solo para que corran el mismo destino o ni siquiera lleguen a vivir lo suficiente para reproducirse esta vez. Es muy irónico y triste como estamos conscientes de la importancia de la preservación de especies, pero al mismo tiempo el mundo se rija bajo legislaciones incapaces de generar cambio a una escala perceptible.

Es como si la raza humana solo supiera crear y destruir. Generar y culminar con vida cada segundo. Preservar y cuidar no entran en el pensamiento colectivo de los sujetos que destruyen todo a su alrededor. Es fenomenal que la ciencia haya avanzado lo suficiente como para estar a puertas de intentar seriamente traer de vuelta al mamut, pero es incompresible que en un mundo donde semejante acontecimiento está sucediendo, la mayoría de los países tengan leyes de protección animal tan tenues.

Estamos viviendo un problema de proporciones bíblicas y aún no hay suficiente gente que sea partidaria a acabar esto como para que se produzca un cambio real. Así como hay científicos trayendo de vuelta a animales del pasado debería haber sociólogos examinando de qué manera se puede evitar, en lo que más se pueda, que el ser humano acabe con la vida a su alrededor. Claro, enfocándonos en la parte del problema que causa el humano común porque ya las empresas que contaminan es otra estratósfera de las que las comisiones internacionales deben encargarse.