Opinión

Correa y traición a la patria

Dr. Franklin Verduga Vélez/Guayaquil

 

 El expresidente prófugo ha sido denunciado ante la justicia por el delito de “traición a la patria”. Esta infracción aborrecible se la define como el cometimiento de actos de extremada deslealtad contra su propio país. Revisemos algunos casos dados en América Latina.

En Argentina el mayor de ejército llamado Max handorford fue condenado a prisión perpetua por vender información a Bolivia y Paraguay. Salió de la cárcel 20 años después a morir. Un caso que se asemeja al nuestro es el del Perú.

El gobierno de ese país había declarado la guerra interna contra los grupos terroristas como “sendero luminoso “y otros cuando apareció el caso llamado “Loayza Tamayo”, una mujer profesora universitaria acusada de cooperar y brindar información a Sendero Luminoso. Jueces sin rostro la sentenciaron a 20 años de prisión por el delito de traición a la patria.

 La acusación contra  Rafael Correa señala que este, en pleno conflicto de guerra interna declarado por nuestro gobierno contra el terrorismo y las mafias del narcotráfico internacional hizo declaraciones temerarias en un medio de comunicación argentino donde proclamó que la incursión de la fuerza pública ecuatoriana en la embajada de México era motivo de “ casus  belli “es decir, causa de guerra y que México podría bloquear el golfo de Guayaquil y en dos meses hacer quebrar económicamente al Ecuador.

Escuchamos a Correa en una conferencia de prensa dada en una pequeña sala del parlamento europeo acompañado de un diputado comunista español proponer que la Unión Europea podía sancionar al Ecuador suspendiendo el tratado de libre comercio con nuestro país. La lengua incontrolada con la que expresa su indiscutible personalidad esquizofrénica y su odio irracional le ha jugado una mala pasada.

Lo ha desnudado como un perro hambriento de poder para volver al saqueo, al crimen y al atropello. Hay algo más que siempre lo pensé y ahora lo digo porque no tengo dudas. Correa es un fanático, pero no un suicida. A este sujeto nunca le importo el destino de nuestra patria ni tampoco el de Glas.

 Lo atormenta el pánico de que Jorge Glas decida hablar y confesar la verdad del reparto criminal con el de las decenas de millones de dólares producto de sus atracos en el petróleo, las coimas de Odebrecht y tantos otros a nuestro recursos.