Opinión

Consulta popular impostergable.

Dr. Jorge Norero González/Guayaquil

Que el síndrome del Correísmo, siga influenciando y gravitando  no sólo la política, sino toda las actividades públicas y privadas, resulta una especie de maldición y condena, producto de la siembra de las peores semillas que se puedan insertar en cualquier campo del tejido social, como la corrupción, el lavado cerebral, las dádivas, el micro como el narcotráfico masivo, el facilismo, la protesta, la indisciplina, el menosprecio a la vida,  principios y valores fundamentales, la degeneración y destrucción de la Fuerza Pública, etcétera, etcétera.

Ante esta realidad, cercenar a la medusa, así como el nudo que ancla nuestro futuro, al pasado de estos miserables y facinerosos talibanes y terroristas seudo revolucionarios, resulta una cuestión de vida y muerte, que todos debemos participar, para extirpar todo vestigio de su maldito paso por nuestra historia, entonces la consulta popular para botar al tacho de la historia e incinerar la constitución del 2008 resulta imprescindible e impostergable, si en serio nos queremos librar de estos criminales y manipuladores farsantes y delincuentes.

Seguir permitiendo que esta lepra sociopolítica, siga contaminando, extendiéndose y reagrupándose por las legales instituciones, reservadas a ciudadanos sin pasado criminal y antecedentes delictivos, es graduarnos de dementes e irracionales, y aceptar que somos estúpidos e idiotas, si no quedamos cruzados de brazos ante tanta audacia, alevosía y cinismo.

Los revolucionarios Correístas, deben ser proscritos, perseguidos, expulsados de cualquier actividad política o social, sus líderes enviados y confinados a trabajos forzados, hasta que devuelvan lo robado, e indemnicen a toda la nación, por sus experimentos tóxicos, nocivos y mortales.

No puede haber democracia ni respeto a sus “derechos constitucionales” cuando el daño causado a la República sólo puede ser expiado frente al paredón y con la certificación de la muerte colectiva de estos delincuentes, autoproclamados revolucionarios y colonizadores del hambre, violencia, pobreza, miseria y muerte.

En nosotros está permitir, que participen solo aquellos que pueden brindar un futuro promisorio, o dejar que los delincuentes, sigan con total libertad, evangelizando a desesperados y hambrientos ciudadanos, que nada tienen que perder, y en la violencia y el crimen, encuentran un lenguaje de protesta, reivindicación de sus derechos y otras formas de hacerse visibles y exclamar:  existimos y nos necesitan.

Semper Fi.